Los conductores en Costa Rica arrancarán el 2026 con un pequeño alivio en el precio de los combustibles. La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) confirmó una rebaja en las gasolinas y el diésel, producto de una decisión técnica que llevaba años pendiente y que tiene que ver directamente con Recope.
La clave está en la actualización del llamado margen de operación de la Refinadora Costarricense de Petróleo, un componente que forma parte del cálculo final del precio que pagan los consumidores en las estaciones de servicio. Según explicó Aresep, este margen no se revisaba desde el 2019, a pesar de que el mercado energético, los costos operativos y las condiciones financieras han cambiado de forma significativa desde entonces.
Una revisión a fondo de Recope
El ajuste fue resultado de un estudio ordinario en el que Aresep analizó de manera integral los ingresos, gastos, costos e inversiones de Recope. Con base en ese análisis, la autoridad reguladora decidió actualizar tanto el margen de operación como el rendimiento que se le reconocerá a la entidad sobre su base tarifaria a partir del 1 de enero de 2026.
Mario Mora, intendente de Energía de Aresep, señaló que este tipo de revisiones son necesarias para que los precios reflejen la realidad operativa de la empresa estatal y no se mantengan distorsiones que terminen trasladándose al consumidor.
“El margen de operación es un costo que se distribuye entre todos los productos que comercializa Recope. Por eso es fundamental que esté ajustado a las condiciones actuales y no a escenarios de hace varios años”, explicó el funcionario.
Cómo impacta esto en el precio que paga la gente
La consecuencia directa de esta actualización es una rebaja en los precios de los combustibles, que empezará a regir oficialmente en enero, una vez que la resolución sea publicada en el diario oficial La Gaceta.
Con el nuevo ajuste, el litro de gasolina súper bajará ¢4, al pasar de ¢643 a ¢639. La gasolina regular disminuirá ¢3, quedando en ¢632 por litro, mientras que el diésel tendrá la mayor reducción: ¢8 menos, pasando de ¢557 a ¢549.
Aunque los montos pueden parecer modestos, Aresep subrayó que el cambio es relevante porque corrige un componente estructural del precio y no responde a una variación coyuntural del mercado internacional del petróleo, como suele ocurrir en otros ajustes mensuales.
Un precedente para futuras revisiones
Este movimiento también abre la puerta a que otros componentes del sistema tarifario sean revisados con mayor frecuencia, algo que distintos sectores han solicitado en los últimos años para garantizar mayor transparencia y eficiencia en la fijación de precios.
Por ahora, la noticia representa un respiro para transportistas, empresas y familias que dependen diariamente del combustible, y confirma que decisiones técnicas, aunque poco visibles, pueden tener un impacto directo en el bolsillo de los costarricenses.


