Liga Deportiva Alajuelense volvió a poner su nombre en el mapa internacional, esta vez gracias a su equipo Sub-15, que logró coronarse en un torneo juvenil celebrado en Arabia Saudita. La final, disputada este viernes, terminó en un empate 2-2 ante el Ascoli Calcio 1898 de Italia, pero la Liga mostró temple desde los once pasos y selló la victoria 5-4 en la tanda de penales.
Este resultado no solo significa un título más para las vitrinas rojinegras, sino también una muestra del buen nivel que están alcanzando sus ligas menores, una inversión que el club ha priorizado en los últimos años como parte de su estrategia de crecimiento regional.
Un torneo que exigió carácter
La competencia, conocida como el MAHD Intercontinental Championship, reunió academias juveniles de distintos continentes. Para los manudos, el camino al título arrancó con una victoria ajustada de 1-0 frente al Mahd Academy, la representación local. Ese primer triunfo abrió la puerta para un desempeño más sólido: en su segundo partido, los erizos dominaron al Stellenbosch de Sudáfrica y ganaron 2-0, mostrando orden táctico y personalidad pese a la exigencia.
El tercer encuentro sería una antesala perfecta para la final. Alajuelense volvió a verse las caras con el Ascoli y logró un triunfo 4-2 que les dio confianza para el duelo decisivo. La revancha italiana llegó en la final, pero los rojinegros no se achicaron y acabaron levantando el trofeo desde los penales.
Una señal del momento que vive la institución
Este nuevo éxito se suma a una racha favorable que ha tenido la institución en varias categorías. En el área centroamericana, la Liga masculina ya presume un tricampeonato reciente frente al Xelajú de Guatemala. En la rama femenina, las leonas dominan la región con autoridad, consolidándose como uno de los proyectos más fuertes del continente.
La obtención de este campeonato Sub-15 en Arabia refuerza la presencia internacional del club y confirma que el trabajo con la cantera está dando frutos. Para Alajuelense, el título no solo es motivo de celebración, sino una prueba del potencial que tienen las nuevas generaciones que están formando.


