lunes, 13 julio 2026
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Francotirador de EE. UU. detiene lancha narco en el Pacífico: operativo marca el mayor decomiso para un patrullero de seguridad nacional

La Guardia Costera de Estados Unidos volvió a colocar los focos sobre el Pacífico oriental, una zona que desde hace años funciona como autopista marítima para el narcotráfico. Esta semana, un operativo que parecía rutinario terminó convirtiéndose en la mayor incautación lograda por un patrullero de seguridad nacional. Todo quedó documentado en un video que exhibe el instante en que un francotirador, a bordo de un helicóptero táctico, neutraliza los motores de una lancha rápida empleada para mover cocaína hacia Norteamérica.

Una captura que rompió los récords

El decomiso, dado a conocer por Fox News Digital, superó las 20.000 libras de cocaína. La embarcación fue interceptada al sur de México, un punto que las autoridades estadounidenses monitorean constantemente debido a la presencia de las llamadas go-fast, lanchas de alto rendimiento diseñadas justamente para escapar de la persecución. Según estimaciones oficiales, la droga equivalía a más de 7,5 millones de dosis potencialmente mortales.

Esta operación se ejecutó en el marco de Pacific Viper, una campaña conjunta entre la Guardia Costera y la Armada estadounidense. Este esfuerzo arrancó en agosto con la meta de cortar los suministros ilícitos que viajan por el Pacífico hacia Estados Unidos. Ya para octubre se habían decomisado más de 100.000 libras de cocaína, un anticipo claro del calibre que tendría el operativo de esta semana.

HITRON: la unidad que dispara para detener

Las imágenes que recorren los medios muestran a los agentes del Helicopter Interdiction Tactical Squadron (HITRON), con sede en Jacksonville, Florida. Esta unidad, considerada de élite dentro de la Guardia Costera, se especializa en un tipo de intervención muy particular: disparos quirúrgicos dirigidos exclusivamente a los motores de embarcaciones sospechosas.

Una vez inmovilizada la lancha, otras unidades de superficie ingresaron en la escena para asegurar la carga, un protocolo estandarizado en operaciones de interdicción marítima.

Las embarcaciones rápidas siguen siendo la herramienta favorita de los grupos criminales que conectan Sudamérica con los mercados de Centro y Norteamérica. Su velocidad, su perfil bajo y su capacidad de maniobra continúan desafiando a las autoridades navales.

Un año que marca tendencia histórica

El decomiso se suma a un panorama inédito para la Guardia Costera. En noviembre, la institución informó haber alcanzado unas 510.000 libras de cocaína incautadas en el año fiscal 2025, la cifra más alta en toda su historia. Los cálculos citados por Fox News señalan que esa cantidad representa cerca de 193 millones de dosis, un número que triplica los promedios anuales.

Este auge de interdicciones coincide con el enfoque de la administración del presidente Donald Trump, que ha endurecido la presión sobre organizaciones criminales activas en la región. En febrero, agrupaciones como el Tren de Aragua y el cartel de Sinaloa fueron catalogadas como organizaciones terroristas extranjeras, figura legal que amplía la capacidad de acción del gobierno contra ellas.

Tensiones y cuestionamientos

Aunque la Casa Blanca sostiene que las intervenciones cuentan con sustento legal, han surgido voces críticas desde el Congreso estadounidense. Algunos legisladores han solicitado revisiones formales tras revelarse que en un caso reciente se disparó contra una segunda embarcación, pese a que los ocupantes habían sobrevivido al primer ataque.

El debate se ha centrado en los límites del uso de fuerza y en la forma en que estas acciones podrían impactar la política internacional de seguridad marítima.

Una radiografía de la lucha en el Pacífico

El operativo no solo deja cifras para los récords, sino que muestra cómo ha evolucionado la lucha contra el narcotráfico en el mar: helicópteros equipados con francotiradores, unidades especializadas, sistemas de vigilancia y una coordinación constante entre ramas militares.

Además, confirma que el Pacífico oriental continúa siendo un corredor clave para el tráfico de drogas que parte de Sudamérica con destino a Norteamérica y, en menor escala, Europa. La presión sobre esta ruta seguirá siendo determinante para frenar el flujo de cocaína que abastece a los mercados más lucrativos del hemisferio.

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