Mientras el mundo debate sus políticas, el fútbol lo premia: La alianza Infantino-Trump se consolida con la mira puesta en el Mundial Femenino que Costa Rica quiere organizar.
En una movida que ha levantado tantas cejas como aplausos en la capital estadounidense, la FIFA ha decidido otorgar su recién creado Premio de la Paz a una figura que polariza al mundo: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
El escenario no podía ser más mediático. En pleno sorteo del Mundial 2026 —el evento que coorganizarán Estados Unidos, México y Canadá—, celebrado en el Centro Cultural Kennedy de Washington, Gianni Infantino selló su alianza con el mandatario republicano entregándole la distinción en mano propia.
«Uno de los grandes honores de mi vida» Trump, de 79 años, recibió el galardón visiblemente complacido. «Es uno de los grandes honores de mi vida», declaró el presidente, quien apenas en octubre vio cómo el Premio Nobel de la Paz se le escapaba de las manos para recaer en la líder opositora venezolana, María Corina Machado. Para muchos analistas, este reconocimiento de la FIFA funciona como una validación internacional alternativa para Trump, otorgada por un organismo que busca desesperadamente que el público estadounidense se enamore del «soccer».
La justificación de la FIFA ¿Por qué Trump? Según la FIFA, el premio busca destacar a personas cuyo compromiso inquebrantable ha ayudado a «unir a las personas en la paz». Infantino ha respaldado públicamente las iniciativas de Trump en Oriente Medio, y la relación entre ambos es estrecha y estratégica. El objetivo comercial es claro: consolidar el fútbol en el mercado más rico del mundo, tras el éxito del reciente Mundial de Clubes ampliado.
El guiño a Costa Rica (Mundial 2031) Dentro de este ajedrez geopolítico y deportivo, hay una ficha que interesa directamente a nuestro país. La buena relación entre la FIFA y la Casa Blanca es clave para la próxima gran apuesta: la sede de la Copa del Mundo Femenina 2031. Se prevé que la FIFA entregue la organización a un bloque conjunto liderado por Estados Unidos y México, al cual se sumaría Costa Rica. Que Trump reciba este premio allana el camino político para que dicho torneo sea una realidad en la región.
La sombra de la controversia: Israel y Rusia Sin embargo, el premio no está exento de críticas feroces. Diversos actores internacionales cuestionan la ética de la FIFA al hablar de paz. Se le reprocha a Infantino un doble rasero evidente: mientras la federación rusa fue excluida de todas las competiciones tras la invasión a Ucrania, la federación israelí de fútbol no ha recibido sanciones similares pese a la ofensiva en Gaza. Premiar a Trump en este contexto refuerza la percepción de que la FIFA navega según sus intereses políticos y comerciales, más que por una coherencia humanitaria.


