La relación diplomática entre Costa Rica y China volvió a colocarse en la agenda nacional luego de que la Embajada del gigante asiático enviara un mensaje contundente al candidato presidencial del Partido Liberal Progresista (PLP), Eliécer Feinzaig. La representación china pidió al aspirante “no jugar con fuego” y dejar de enviar señales equívocas respecto al estatus de Taiwán.
La reacción se produjo después de que Feinzaig planteara la posibilidad de restablecer vínculos formales con Taiwán sin cortar los lazos que Costa Rica mantiene desde 2007 con la República Popular China. Según explicó a La Nación, su planteamiento no busca romper relaciones diplomáticas ni comerciales con Pekín, sino abrir nuevamente un canal oficial con Taipéi “como con cualquier país democrático”.
La advertencia diplomática
El mensaje de la Embajada fue directo: calificó las declaraciones del candidato como confusas y lesivas para el principio de “una sola China”, norma que —según recalcaron— constituye la base de la política exterior china y un consenso ampliamente aceptado en el ámbito internacional.
La sede diplomática aseguró que las afirmaciones de Feinzaig interfieren en asuntos internos de China, contradicen estándares básicos del derecho internacional y alimentan movimientos secesionistas que Pekín considera una amenaza a su integridad territorial.
Además, calificó la postura del aspirante como “un show político” que intenta arrastrar a China a la contienda electoral costarricense, algo que consideraron inapropiado e incluso perjudicial para los intereses nacionales.
El enfoque del PLP y la visión del candidato
Feinzaig, también diputado del PLP, defendió que su propuesta está enmarcada en una política exterior que privilegie la cercanía con democracias y que sea crítica con los regímenes autoritarios. Argumentó que el restablecimiento de relaciones con Taiwán responde a esa línea de acción.
No obstante, China respondió que contraponer “democracia versus totalitarismo” únicamente aumenta la confrontación internacional y reproduce narrativas que consideran dañinas para la estabilidad geopolítica.
El trasfondo tecnológico: el caso del 5G
La tensión no es nueva. Desde que el gobierno de Rodrigo Chaves definió que las empresas que participen en el despliegue de la red 5G deben provenir de países que hayan ratificado el Convenio de Budapest sobre ciberdelincuencia, la relación con China ha tenido episodios de fricción.
Este requisito deja por fuera —de manera automática— a proveedores chinos como Huawei, pues Pekín no ha firmado dicho convenio. El PLP ha respaldado esa línea, alegando que es una medida de protección en materia de ciberseguridad.
China, por su parte, rechazó esa narrativa y defendió la reputación de sus empresas tecnológicas, asegurando que sus sistemas 5G son reconocidos mundialmente por su seguridad, innovación y competitividad en costos. También reprochó que se “politicen” los temas científico-tecnológicos.
Un tema que podría elevar el tono en campaña
La advertencia de la Embajada de China ocurre en plena precampaña electoral, lo que inevitablemente coloca la discusión en el centro del debate público. Para analistas consultados por diversos medios, la reacción de Pekín muestra la sensibilidad extrema que tiene el tema de Taiwán para la diplomacia china y evidencia que cualquier señal, incluso indirecta, genera preocupación en sus misiones internacionales.
Mientras tanto, Feinzaig insiste en que su propuesta no pretende romper puentes con China, sino ampliar el espectro diplomático del país. Lo cierto es que este episodio apunta a convertirse en uno de los puntos geopolíticos más delicados de la campaña, especialmente en un contexto donde la tecnología, la ciberseguridad y las alianzas estratégicas están marcando el rumbo de las relaciones internacionales.


