La Organización Mundial de la Salud (OMS) abrió un nuevo capítulo en la lucha contra la obesidad al publicar, por primera vez, lineamientos globales sobre el uso de medicamentos basados en GLP-1, una familia de fármacos que ya revolucionó el tratamiento de la diabetes y que ahora podría modificar la trayectoria de una enfermedad que afecta a más de mil millones de personas.
Mientras el mundo discute el impacto de estos medicamentos —conocidos popularmente como Ozempic, Wegovy o Mounjaro— en Costa Rica las autoridades sanitarias lanzan fuertes advertencias ante su uso sin control médico, especialmente en programas que se ofrecen desde redes sociales.
Un giro en la estrategia global contra la obesidad
La OMS reconoce que la obesidad dejó de ser un problema estético para consolidarse como una enfermedad crónica, compleja y asociada a graves padecimientos como diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares e incluso cáncer.
Ante ese panorama, los GLP-1 se posicionan como parte de un abordaje más amplio. Estos medicamentos imitan la acción de una hormona que interviene en la producción de insulina y la sensación de saciedad, provocando que la persona coma menos y regule mejor su metabolismo.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue claro:
“Los tratamientos con GLP-1 no son una solución mágica, pero pueden ayudar a millones de personas a reducir riesgos y enfrentar la obesidad como una enfermedad tratable”.
Las nuevas directrices recomiendan su uso exclusivamente en adultos con obesidad crónica, excepto mujeres embarazadas, y subrayan la necesidad de acompañar la medicación con cambios alimentarios, actividad física y políticas públicas que favorezcan estilos de vida saludables.
La agencia advierte, además, que aún requiere más evidencia sobre la seguridad a largo plazo, especialmente porque la demanda global crece a un ritmo sin precedentes.
Costa Rica: advertencias, controles y un llamado urgente a la prudencia
Mientras el debate mundial avanza, el Ministerio de Salud costarricense enfrenta un fenómeno local: programas de “pérdida de peso” promocionados por redes sociales que incluyen la aplicación de medicamentos inyectables sin supervisión médica.
La Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario emitió una alerta contundente. La advertencia menciona fármacos como semaglutida, tirzepatida, liraglutida y cagrilintida, todos diseñados para la diabetes o como coadyuvantes en casos específicos de obesidad.
Salud insistió en varios puntos críticos:
1. Solo un médico puede prescribirlos
Estos medicamentos requieren una valoración integral porque pueden provocar efectos adversos como:
- Alteraciones metabólicas
- Complicaciones gastrointestinales
- Riesgos cardiovasculares
2. Las cadenas de frío son estrictas
Muchos GLP-1 se dañan si no se mantienen a la temperatura indicada. Si se rompe el control térmico, se compromete su eficacia y seguridad.
3. No todos están registrados en Costa Rica
Algunos productos carecen de registro sanitario vigente. Su venta, importación o aplicación puede constituir una actividad ilegal.
4. El paciente debe saber exactamente qué se le aplica
El Ministerio recalcó el derecho de toda persona a conocer:
- Nombre comercial
- Principio activo
- Número de registro sanitario
Ningún tratamiento debe aplicarse en secreto ni sin la debida autorización del Ministerio.
Un reto económico mundial: ¿quién podrá pagar estos medicamentos?
Más allá de su eficacia, la OMS subraya un problema global: el precio.
Los GLP-1 se encuentran entre los tratamientos más caros de los últimos años y su costo limita el acceso, especialmente en países de ingresos bajos y medios.
La organización estima que la obesidad podría costarle al mundo hasta 3 billones de dólares por año hacia finales de la década, una carga que golpea tanto los sistemas de salud como la productividad.
En respuesta, la OMS incluyó los GLP-1 en su lista de medicamentos esenciales y pidió a la industria producir versiones genéricas accesibles, especialmente para naciones en desarrollo.
Un punto de inflexión
Las nuevas orientaciones de la OMS podrían cambiar la forma en que los sistemas de salud enfrentan la obesidad. Sin embargo, tanto la organización como el Ministerio de Salud costarricense coinciden en un mensaje central:
estos medicamentos deben ser parte de una estrategia integral, no una solución aislada ni un producto estético de moda.
Con un mercado en expansión y una creciente presión social por resultados rápidos, Costa Rica enfrenta ahora el desafío de regular, educar y garantizar que la salud pública esté por encima de cualquier tendencia digital.


