Branden Newman, un hombre de 38 años que padecía migrañas desde los 13, fue diagnosticado con glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos, después de enfrentar un dolor de cabeza inusual que se prolongó durante seis días.
Una migraña diferente que encendió las alarmas
A finales de abril, Newman comenzó a experimentar un dolor mucho más intenso que cualquiera de los que había sentido antes. La molestia venía acompañada de mareos, náuseas, sensibilidad extrema a la luz y una pérdida notable del apetito.
“Estuve seis días seguidos con dolor. No comía, dormía mucho y no era yo mismo”, relató al programa Today.
Su esposa, Joanna, asistente en un consultorio médico, notó que los síntomas no encajaban con una migraña típica y lo convenció de acudir a emergencias.
El devastador diagnóstico
El 2 de mayo, tras varios estudios, los médicos encontraron una masa adherida alrededor de un vaso sanguíneo vital: se trataba de un glioblastoma.
Seis días después, el 8 de mayo, Newman fue sometido a una craneotomía en la que se logró extirpar cerca del 90% del tumor. Sin embargo, durante la operación ocurrió una seria complicación: un espasmo en la arteria cerebral media provocó un derrame cerebral.
A raíz de esto perdió movilidad en el lado izquierdo de su cuerpo. Con terapia ha recuperado la capacidad de caminar, pero el brazo izquierdo continúa afectado.
Un tratamiento intenso y de largo plazo
Tras la cirugía, Newman completó seis semanas de radioterapia y actualmente recibe quimioterapia diaria. Además, está tomando medicamentos anticonvulsivos —entre ellos perampanel y gabapentina— que están siendo estudiados por su posible efecto positivo en pacientes con glioblastoma.
El glioblastoma es un tipo de cáncer sumamente agresivo, con solo un 5% de supervivencia superior a cinco años. En Estados Unidos se diagnostican cerca de 12.000 casos cada año.
Una historia marcada por la resiliencia
Branden y Joanna se conocen desde adolescentes. En 2007, poco después de casarse, ella fue diagnosticada con un tumor benigno en la médula espinal. Él la acompañó en todo su proceso de cirugía y recuperación.
Hoy, los roles se invierten: Joanna es la cuidadora principal de su esposo.
“Branden estuvo a mi lado en todo momento. Ahora me toca a mí cuidarlo a él”, expresó.
La comunidad se une en apoyo
La pareja abrió una campaña para cubrir gastos médicos. La respuesta ha sido abrumadora: ya han recaudado más de 140.000 dólares, superando ampliamente la meta inicial de 35.000.


