El gobierno cubano elevó este sábado sus críticas contra Estados Unidos al denunciar que el despliegue militar norteamericano en el Caribe estaría generando “interferencias electromagnéticas” que afectan directamente al espacio aéreo de Venezuela. La acusación llega en un momento en que la región vive uno de los episodios de mayor tensión geopolítica de los últimos años.
La denuncia de La Habana: afectación técnica y guerra psicológica
Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, cuestionó públicamente la presencia militar estadounidense y aseguró que esta operación no solo intimida a la región, sino que también estaría interfiriendo con sistemas de comunicación y navegación aérea en territorio venezolano.
Según afirmó, estas acciones forman parte de una “escalada de agresión” que busca presionar al gobierno de Nicolás Maduro mediante tácticas militares y psicológicas.
Para La Habana —aliada cercana de Caracas desde hace más de dos décadas— el argumento estadounidense de combatir el narcotráfico es solo una “excusa” para justificar operaciones militares cada vez más visibles en el Caribe.
Un despliegue militar que preocupa a la región
Desde septiembre, Estados Unidos mantiene barcos de guerra, aeronaves de reconocimiento y bombarderos de largo alcance en áreas marítimas cercanas a Venezuela. Washington afirma que la operación tiene como objetivo frenar el tráfico de drogas, y sostiene que el presidente Nicolás Maduro tiene vínculos con el llamado “Cartel de los Soles”.
Sin embargo, ni Cuba ni Venezuela aceptan esta narrativa. Para ambas naciones, el operativo estadounidense representa una amenaza a su soberanía y un posible preludio de acciones mayores.
Imágenes difundidas esta semana muestran bombarderos estadounidenses realizando maniobras de ataque sobre el Caribe, alimentando las preocupaciones de gobiernos y expertos sobre un posible aumento de las hostilidades.
Advertencias a la aviación y cierre del espacio aéreo
En paralelo, Estados Unidos ha incrementado los avisos dirigidos a aeronaves civiles. El pasado 21 de noviembre, la Administración Federal de Aviación recomendó a los pilotos “extremar la precaución” al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe debido al deterioro de la seguridad en la zona.
La presión subió aún más este sábado cuando el presidente Donald Trump publicó un mensaje en su red Truth Social advirtiendo que el espacio aéreo venezolano debe considerarse “cerrado en su totalidad”. La declaración ha generado inquietud en aerolíneas y operadores regionales, que siguen evaluando las implicaciones para los vuelos comerciales.
Una crisis con repercusiones hemisféricas
La tensión militar entre Washington y Caracas no es nueva, pero el nivel de despliegue estadounidense y la retórica reciente han encendido alarmas en toda América Latina. A esto se suma el respaldo público de Cuba, que insiste en que cualquier intento de intervención militar en Venezuela sería “inaceptable desde el punto de vista legal y moral”.
Mientras tanto, los gobiernos de la región observan con cautela, conscientes de que una escalada en el Caribe podría afectar rutas aéreas, comercio, seguridad marítima y estabilidad política en el continente.


