lunes, 8 junio 2026
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NASA alista arriesgada misión para evitar catástrofe en la Tierra en 2026

La NASA prepara arriesgada misión para impedir que un observatorio caiga sobre la Tierra en 2026

La NASA confirmó que trabaja a marchas forzadas en una operación sin precedentes para evitar que el observatorio Neil Gehrels Swift, una nave clave para el estudio de los rayos gamma, termine estrellándose contra el planeta a finales del 2026. El satélite, que llevaba años operando con estabilidad, empezó recientemente a perder altura de manera acelerada, encendiendo las alarmas dentro de la comunidad científica.

Tecnología privada al rescate de un satélite histórico

El plan de emergencia involucra a la empresa Katalyst Space Technologies, contratada para liderar una maniobra que mezcla precisión quirúrgica y un riesgo considerable. La estrategia contempla utilizar un cohete Pegasus XL lanzado desde el icónico avión L-1011 Stargazer, propiedad de Northrop Grumman. Una vez en el espacio, una nave robótica debe alcanzar al observatorio Swift, sujetarlo y elevar su órbita hasta una posición segura.

De lograrlo, sería una de las operaciones más complejas realizadas sobre un satélite en descenso, especialmente considerando que se trata de un artefacto activo, con 20 años de servicio científico.

Una carrera contra el tiempo

Shawn Domagal-Goldman, director interino de la División de Astrofísica de la NASA, explicó que la misión se enfrenta a una “ventana muy ajustada”, pues la caída del observatorio avanza más rápido de lo previsto. Por ahora no se han definido zonas de posible impacto, pero la agencia calcula que, sin intervención humana, la nave podría entrar descontrolada a la atmósfera para finales del próximo año.

Para los expertos, dejarlo caer no es opción: sus dimensiones y materiales podrían generar fragmentos peligrosos al reingresar.

El Pegasus XL, pieza clave del plan

Desde Katalyst aseguran que el Pegasus XL es “el único vehículo que calza con la combinación de órbita, calendario y presupuesto” que exige la misión. El lanzamiento desde un avión, en lugar de una plataforma terrestre, permite ajustar la trayectoria con mayor flexibilidad y responder más rápido a los cambios de la órbita del Swift.

Northrop Grumman, por su parte, confirmó que el Stargazer ya cuenta con el hardware listo para el despegue. Sin embargo, aún faltan pruebas, integración y simulaciones antes de dar luz verde.

Un 2026 decisivo para la ciencia espacial

La ventana de lanzamiento está programada para algún momento del 2026, aunque los parámetros finales dependerán de cuánto siga cayendo el observatorio en los próximos meses. Según Kieran Wilson, vicepresidente de tecnología de Katalyst, la misión se ajustará constantemente para responder a cualquier variación en la trayectoria del satélite.

Si la operación resulta exitosa, no solo evitará un riesgo potencial para la Tierra, sino que abrirá la puerta a un nuevo modelo de “rescate orbital” que podría salvar otros satélites valiosos en el futuro.

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