En un giro que golpea de lleno la historia de la radio costarricense, Radio Sinfonola, una de las emisoras más queridas y escuchadas del país, anunció este sábado que saldrá del aire indefinidamente, señalando al Gobierno de Rodrigo Chaves como el principal responsable de su cierre.
La noticia fue confirmada por Carlos Lafuente, gerente de la emisora, a través de un mensaje cargado de melancolía y reclamos, transmitido en vivo a toda su audiencia. Sus palabras marcaron el final de un capítulo que inició en 1966, cuando la frecuencia 90.3 FM comenzó a sonar desde un modesto transmisor artesanal que, con el paso de las décadas, terminó convirtiéndose en un símbolo de identidad popular.
“No podemos pagar los cientos de millones que nos exigen”
Lejos de tratarse de un cierre voluntario, Sinfonola explicó que la decisión es consecuencia directa de las condiciones económicas impuestas en la subasta de bandas de radio y televisión organizada por la Sutel, cuya recepción de ofertas cerró este viernes 21.
Según Lafuente, la emisora —a pesar de ser una de las cinco más escuchadas del país— opera como una pyme, lo que la deja sin ninguna posibilidad de competir con los montos exigidos para mantener su frecuencia.
“Radio Sinfonola es una pyme que no tiene la menor posibilidad de pagar los cientos de millones que el gobierno del señor Chaves le cobra si quiere seguir trabajando. Así las cosas, la frecuencia 90.3 será para un capital extranjero”, afirmó.
Esta denuncia se suma al creciente malestar de otras empresas del sector que también han cuestionado la subasta, señalando requisitos “ruinosos” y alejados de la realidad económica nacional.
Un adiós que pesa: “El oyente es nuestro amigo”
El mensaje de despedida no solo apuntó al gobierno; también fue una carta de gratitud para miles de oyentes que crecieron escuchando rancheras, boleros, música popular y programas icónicos de una radio que se convirtió en compañía permanente para generaciones enteras.
“El oyente es nuestro amigo y dejar a un amigo nunca es fácil. Pregúnteselo a su corazón”, dijo Lafuente, citando incluso a San Agustín para describir el momento como “una mala noche en una peor posada”.
Con un tono casi poético, la emisora cerró su mensaje encendiendo “una vela”, como símbolo de esperanza de que, si las leyes se cumplen, sus voces puedan seguir sonando hasta que el destino —o Dios— diga lo contrario.
¿Qué viene ahora para la frecuencia 90.3?
La empresa sostiene que, al no haber podido participar en la subasta, la frecuencia quedaría en manos de inversionistas extranjeros, un tema que ya genera preocupación entre sectores que defienden la permanencia de medios nacionales con arraigo cultural.
El cierre de Sinfonola abre un nuevo debate:
- ¿Debe el país exigir montos tan altos a pymes de radio tradicionales?
- ¿Está el sector abriéndose a una concentración en manos de grandes capitales?
- ¿Qué implicará este cambio para la identidad radiofónica costarricense?
Mientras esas preguntas buscan respuesta, lo cierto es que un pilar de la cultura popular tica se apaga, dejando un vacío difícil de llenar en el dial.


