La noche del jueves, el estadio Alejandro Morera Soto fue escenario de un episodio que nada tuvo que ver con fútbol. Tras el empate sin goles entre Alajuelense y Cartaginés, un aficionado rojinegro se salió de control y terminó protagonizando un altercado que puso en aprietos al comentarista Claudio Ciccia mientras trabajaba en plena transmisión radial para Columbia.
Lo ocurrido quedó al descubierto este viernes, cuando el exfutbolista y también comentarista Andrey Campos relató en el programa Vis10n el incómodo momento que vivieron ambos dentro del palco de prensa, un espacio que, por su cercanía con la gradería, suele quedar expuesto al enojo —y, a veces, a la falta de respeto— de algunos aficionados.
Un ataque verbal directo a Ciccia
Según Campos, el aficionado llegó bravísimo por el resultado y descargó toda su frustración directamente contra Ciccia, quien estaba con audífonos cumpliendo sus funciones en la transmisión deportiva. El hombre, empezó a lanzar ofensas de forma insistente y a muy corta distancia.
“Casi tengo que pelear por Ciccia”
Molesto por la actitud del aficionado, Andrey decidió intervenir.
“Tuve que defenderlo al final. Casi tengo que pelear por Ciccia”, contó. Según explicó, lo que más le indignó fue que el hombre aprovechara su edad para provocar, sabiendo que cualquier reacción física de un periodista o exjugador podría terminar en consecuencias legales.
Para Campos, este tipo de comportamientos no solo son irrespetuosos, sino que ponen en riesgo a quienes están trabajando. “Nadie tiene derecho de venir a ofender porque le da la gana”, enfatizó.
El aficionado incluso lo retó a golpes
El agresor no solo se limitó a insultar. De acuerdo con el relato, llegó al punto de retar a golpes, insistiendo provocaciones como: “¿Qué, me vas a pegar? ¿Me vas a pegar?”.
Ante esto, Campos no se quedó callado y lo enfrentó verbalmente, calificándolo de “cobarde” y reprochándole su actitud.
Un patrón que preocupa en el Morera Soto
Este hecho no es aislado. En el pasado, el Morera Soto ya había sido escenario de comportamientos similares. Incluso, jugadores de Saprissa que observaban un partido desde la gradería fueron víctimas de agresiones por parte de aficionados manudos.
Para Campos, estos comportamientos se han vuelto un problema que urge atender: la frustración deportiva no puede justificar la violencia verbal ni física.


