viernes, 19 junio 2026
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Implacable: el mensaje con el que el triatleta Leonardo Chacón dejó en evidencia el desastre de la Sele

 

 

El triatleta olímpico Leonardo Chacón alzó la voz tras la eliminación de Costa Rica en la ruta hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026. A través de una reflexión que tituló “Se enfermó el alto rendimiento”, el deportista señaló con contundencia una serie de problemas estructurales que, según él, no solo afectan al fútbol, sino que golpean al deporte costarricense en general.

Chacón es considerado uno de los deportistas más ejemplares de Costa Rica. Su carrera ha sido marcada por la disciplina, la resiliencia y una constancia admirable. Desde sus inicios en Liberia, cuando entrenaba con equipo prestado, hasta llegar a representar al país en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río 2016, Chacón se ha consolidado como un símbolo de esfuerzo, dedicación y alto rendimiento en el deporte nacional.

Adjuntamos de manera íntegra el mensaje del triatleta:

SE ENFERMÓ EL ALTO RENDIMIENTO
Una analogía para entender dónde nos desviamos
Se enfermó el alto rendimiento…
El día que empezamos a aplaudir más la foto que el resultado, cuando el aplauso vacío sustituyó al esfuerzo real, y la imagen bien editada valió más que el entrenamiento silencioso.
Se enfermó el alto rendimiento…
Cuando la confianza engañosa empezó a venir del nombre que llevás en el uniforme y no del proceso que construís día tras día. Cuando el ego habló más fuerte que la evidencia, y el apellido pesó más que el trabajo.
Se enfermó el alto rendimiento…
Cuando el “proceso” se acomodó para quedar bien, para encajar, para agradar… en vez de someterse al régimen duro, incómodo y honesto que de verdad construye los pasos hacia un objetivo ambicioso.
Se enfermó el alto rendimiento…
Cuando negociaste la disciplina y el carácter, cuando cediste lo que te hacía distinto, cuando preferiste la excusa al sacrificio, el atajo al camino, el aplauso rápido al progreso verdadero.
Se enfermó el alto rendimiento…
Cuando, aún tocando fondo, decidiste señalar a un solo culpable y te olvidaste que, quizá, el sistema completo necesita cambiar… y que ese cambio empieza por aceptar tu parte, entender tu responsabilidad y recuperar el estándar que alguna vez nos hizo grandes.
Pero como toda enfermedad, esta también tiene cura: se llama honestidad, proceso y carácter. Y empieza el día en que dejamos de maquillarlo todo… y volvemos a trabajar de verdad.

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