La muerte de Ericka Benavides, asesora legislativa y candidata a diputada por San José del Partido Liberal Progresista (PLP), ha dejado un profundo vacío entre familiares, amigos y compañeros de trabajo.
El país continúa consternado tras el fatal accidente ocurrido en Buenos Aires de Palmares, donde perdió la vida la reconocida profesional de 56 años. Benavides viajaba con un acompañante y junto al diputado y candidato presidencial Eliécer Feinzaig Mintz, cuando el vehículo en el que se desplazaban colisionó contra un camión.
El parlamentario sufrió heridas leves y permanece bajo observación médica en el Hospital Metropolitano, en Santa Ana, fuera de peligro.
Mientras que el conductor del vehículo del candidato permanece en condición delicada y fue trasladado al Hospital México, según reportó la CCSS.
“Fue la mejor mamá del mundo”
Entre lágrimas y fe, su hijo Álvaro Artavia Benavides compartió con La Teja el enorme dolor que enfrenta su familia.
“Mi mamá fue una mamá luchadora, sobreviviente de cáncer, siempre dispuesta a ayudar a los demás, con Dios en su corazón. Apasionada por el derecho y la política, siempre estuvo dispuesta a apoyar sin condición alguna. Fue la mejor mamá del mundo”, expresó conmovido.
El joven recordó que no tuvo la oportunidad de despedirse.
“No me pude despedir, solo me enteré de la noticia, hablamos ayer. Todos estamos muy dolidos y afectados”, relató con voz quebrada.
También agregó que hace siete años había superado una batalla contra el cáncer, específicamente un linfoma de Hodgkin, una experiencia que —según dijo— marcó la fortaleza y gratitud con que su madre enfrentaba la vida.
Cinco minutos que cambiaron su destino
Álvaro recibió la noticia de la tragedia cuando estaba a punto de despegar hacia Panamá. Gracias a la colaboración del personal de Avianca, logró bajar del avión antes de que despegara. Luego, le tocó enfrentar uno de los momentos más duros: dar la noticia a otros miembros de su familia.
Una mujer de fe y servicio
Quienes conocieron a Ericka destacan su temple inquebrantable, su compromiso político y su profunda espiritualidad. Había culminado recientemente su carrera en Derecho y soñaba con seguir sirviendo a Costa Rica desde el ámbito legislativo.
Ericka ocupaba un puesto como asesora y aspiraba a ser diputada para el período 2026-2030, meta que perseguía con entusiasmo y vocación.
“Le doy gracias a Dios por haberla tenido, porque me enseñó a ser el hombre que soy hoy en día”, añadió su hijo.
El Partido Liberal Progresista lamentó su pérdida y suspendió todas sus actividades en señal de duelo, expresando solidaridad con los seres queridos de quien fuera una de sus colaboradoras más entregadas.
Información original de La Teja.


