Las proteínas en polvo y los batidos nutricionales, habituales en rutinas de gimnasio y planes de alimentación saludable, podrían no ser tan inocuos como parecen. Una investigación reciente de Consumer Reports, publicada este octubre, reveló la presencia de altos niveles de plomo y otros metales pesados en una parte significativa de estos productos, lo que generó preocupación en el ámbito de la salud pública.
El análisis incluyó 23 tipos de proteínas y suplementos, tanto de origen vegetal como animal, disponibles en el mercado estadounidense. Según el estudio, más de dos tercios de las muestras superaban la cantidad de plomo considerada segura para el consumo diario, especialmente en el caso de las proteínas vegetales.
“No existe riesgo de daño inmediato en adultos sanos, pero la exposición prolongada puede ser preocupante, sobre todo si se suman otras fuentes de plomo presentes en la dieta”, explicó Sana Mujahid, coautora del informe.
Los productos más señalados y la respuesta de las marcas
Entre los suplementos con mayor contenido de plomo, el estudio destacó Vegan Mass Gainer, de la marca Naked Nutrition, con 7,7 microgramos por ración, y Huel Black Edition, con 6,3 microgramos. Ambos valores superan el límite de seguridad recomendado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), que fija un máximo de 8,8 microgramos diarios para mujeres en edad fértil y 2,2 microgramos en niños.
Las compañías involucradas respondieron rápidamente. James Clark, portavoz de Naked Nutrition, aseguró que “una evaluación independiente confirmó que ningún metal pesado excedía los niveles de referencia de la FDA” y argumentó que la dosis mayor del producto responde a su diseño para aumentar masa muscular. Por su parte, Rebecca Williams, representante de Huel, afirmó que “los niveles de plomo se mantienen dentro de los estándares internacionales de seguridad y que el producto es completamente seguro para el consumo humano”.
Suplementos vegetales: los más afectados
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue que las proteínas de origen vegetal tendían a contener más plomo y contaminantes que las derivadas de leche o carne. Los expertos lo atribuyen a la absorción natural de metales pesados desde el suelo y el agua, así como a las prácticas de procesamiento industrial.
El doctor Pieter Cohen, profesor de la Facultad de Medicina de Harvard, quien no participó en la investigación, señaló que los resultados confirman un problema persistente en el mercado:
“La industria de los suplementos sigue siendo poco regulada. Estos productos se consumen buscando salud, pero pueden contener sustancias dañinas si no se controla su procedencia”.
Un recordatorio sobre el consumo responsable
Aunque el estudio no recomienda eliminar por completo el uso de proteínas en polvo, sí plantea la necesidad de consumirlas con moderación y de verificar la calidad de las marcas. Los especialistas aconsejan priorizar productos certificados y alternar con fuentes naturales de proteína como huevos, legumbres, carnes magras y lácteos.
En Costa Rica, donde el uso de suplementos deportivos ha crecido significativamente en los últimos años, la advertencia cobra especial relevancia. A falta de regulaciones estrictas sobre estos productos importados, los consumidores deben informarse y consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlos a su dieta diaria.
En palabras de Cohen: “El mensaje no es dejar los suplementos, sino recordar que salud y seguridad deben ir de la mano”.


