lunes, 8 junio 2026
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‘Estar triste o estresado envejece’: Esteticista revela cómo evitar su efecto

Con el paso de los años, la piel pierde elasticidad y firmeza, por lo que mantenerla hidratada y protegida frente a los rayos UV y los radicales libres es clave para conservar su salud y apariencia joven.

Sin embargo, no solo los factores externos influyen. De acuerdo con la especialista en medicina estética facial y corporal Alejandra Mora, el estado emocional también tiene un impacto directo en la piel.

Para que la dermis se vea bonita, las personas deben evitar el estrés y la tristeza”, explicó.

Las emociones también envejecen la piel

Mora señala que las emociones negativas afectan al microbioma cutáneo, la comunidad de microorganismos que habita en la superficie y en los estratos superiores de la piel.

Este ecosistema cumple funciones esenciales: protege de patógenos, refuerza la barrera cutánea, regula el sistema inmunitario y mantiene equilibrados el sebo y el pH.

Cuando el microbioma se altera, la piel pierde luminosidad y firmeza, se vuelve más sensible y pueden aparecer rosácea, dermatitis o acné.

No es solo la genética o el paso del tiempo. El microbioma cutáneo necesita buenos hábitos diarios y una salud emocional estable si no quieres ver comprometida la salud de tu piel”, indicó la experta.

Factores que aceleran el envejecimiento cutáneo

Según Mora, el envejecimiento de la piel responde tanto al paso natural del tiempo como a factores externos y de estilo de vida. Entre ellos destacan:

Estrés crónico y tristeza prolongada.

Falta de sueño o descanso irregular.

Dieta rica en azúcares, alcohol o ultraprocesados.

Exposición solar sin protección.

Durante años se habló del colágeno o el ácido hialurónico como pilares de la belleza, pero el verdadero guardián de la piel es su microbioma”, señaló.

Cuando ese ecosistema se desequilibra, la piel pierde defensas y envejece más rápido.”

Cómo cuidar el microbioma y rejuvenecer desde adentro

Para mantener el equilibrio de la piel, Mora recomienda priorizar el descanso, dormir con horarios regulares, limitar el uso de pantallas antes de dormir y cuidar la alimentación.

Lo que ocurre en el intestino se refleja en la piel”, enfatizó.

Sugiere una dieta rica en frutas, verduras, fibra, antioxidantes y probióticos naturales como el kéfir o los alimentos fermentados, que ayudan a fortalecer el microbioma.

Hablamos de una piel sana cuando es capaz de autorregularse. Si respetamos su equilibrio, se vuelve más luminosa y envejece más despacio. Cuidar el microbioma no es una tendencia, sino la base de una belleza real, sostenible y profundamente saludable”, concluyó.

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