El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una advertencia sin precedentes, amenazando con intervenir para trasladar partidos de la Copa del Mundo de Fútbol 2026 y eventos de los Juegos Olímpicos de 2028, debido a profundos desacuerdos políticos con las autoridades de las ciudades anfitrionas.
En una declaración que ha sacudido el mundo del deporte y la política, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que podría tomar medidas para cambiar las sedes de los dos eventos deportivos más importantes del planeta: el Mundial de Fútbol 2026 y los Juegos Olímpicos 2028. La amenaza, lanzada desde la Casa Blanca, apunta directamente a las ciudades de Boston y Los Ángeles.
Boston en la Mira: El Choque con la Alcaldesa
El detonante de la controversia fue el descontento de Trump con la alcaldesa de Boston, una de las ciudades designadas para albergar partidos del Mundial que se coorganizará en Norteamérica. El mandatario no escatimó en críticas de índole política.
“Amo a la gente de Boston y sé que las entradas para los partidos están agotadas, pero su alcaldesa no es buena. Es inteligente, pero es de izquierda radical”, señaló Trump.
Acto seguido, lanzó el ultimátum. Advirtió que si considera que existen «condiciones inseguras» en la ciudad, no dudará en solicitar directamente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el traslado de los partidos. “Más vale que Boston se ponga las pilas”, sentenció.
Los Ángeles 2028, También Bajo Amenaza
La advertencia no se limitó al fútbol. Trump extendió su amenaza a los Juegos Olímpicos de 2028, cuya sede principal es Los Ángeles, otra ciudad con un liderazgo demócrata con el que el presidente ha tenido constantes enfrentamientos.
“Si pensara que Los Ángeles no va a estar bien preparada, lo trasladaría a otra ubicación”, agregó, abriendo un frente de conflicto también con el Comité Olímpico Internacional (COI).
¿Tiene la Autoridad para Hacerlo?
A pesar de la contundencia de sus palabras, expertos en derecho deportivo y relaciones internacionales han expresado serias dudas sobre la capacidad real del presidente para modificar unilateralmente las sedes ya confirmadas por organizaciones como la FIFA y el COI.
Hasta el momento, ninguna de las dos entidades se ha pronunciado oficialmente sobre las declaraciones.


