El gobierno del presidente Bernardo Arévalo presentó al Congreso una “Ley Antipandillas” que endurece las penas por extorsión y ordena la construcción de una prisión de alta tecnología. La medida busca frenar la creciente ola de homicidios en el país.
El gobierno de Guatemala ha lanzado una nueva y contundente ofensiva contra el crimen organizado. Este miércoles, el ministro de Gobernación, Francisco Jiménez, presentó formalmente ante el Congreso un proyecto de “Ley Antipandillas”, una iniciativa que busca desarticular a las maras Barrio 18 y Mara Salvatrucha a través del endurecimiento de penas y la creación de una cárcel de máxima seguridad.
La propuesta del presidente Bernardo Arévalo llega en un momento crítico, en el que las propias autoridades reconocen un preocupante aumento de la violencia y los homicidios en el país, con una tasa que ya supera los 17 por cada 100.000 habitantes.
Penas más duras y una prisión de alta tecnología
La nueva legislación contempla reformas al código procesal penal y eleva la pena por el delito de extorsión de 8 a 15 años de cárcel. “Las maras y pandillas son un grupo de crimen organizado, claramente identificado, con jerarquía y con un interés de ocupar cada vez más el territorio”, afirmó el ministro Jiménez.
Uno de los pilares del proyecto es la construcción de una nueva prisión de máxima seguridad exclusiva para pandilleros. Esta contará con tecnología biométrica para el control de reos, celdas para dos personas y un hospital interno para evitar traslados de alto riesgo.
Un modelo propio, distanciado de Bukele
Aunque la estrategia de mano dura y la construcción de una megacárcel evocan el modelo implementado por Nayib Bukele en El Salvador, el presidente Arévalo ha sido enfático en marcar distancia. Ha descartado la política de arrestos masivos que ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos.
Sin embargo, la tendencia de construir prisiones de alta seguridad se expande en la región. El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, anunció planes para una cárcel similar, mientras que en Ecuador ya se encuentra en construcción una como parte de la estrategia del presidente Daniel Noboa.


