lunes, 8 junio 2026
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Madre de 5 hijos murió tras ser mordida por uno de sus perros: Estaban peleando por nuggets de pollo

Lo que parecía una tarde de juegos familiares terminó convertido en una tragedia en Southend-on-Sea, Reino Unido. Michelle Hempstead, una mujer de 34 años y madre de cinco niños, perdió la vida después de ser mordida accidentalmente por uno de sus perros mientras les daba de comer nuggets de pollo.

El accidente doméstico que nadie imaginó

Según determinó la investigación judicial, Hempstead estaba lanzando las piezas de pollo a sus mascotas —un pomerania llamado Pom y un cruce entre mastín y rottweiler de nombre Trigg— cuando ambos comenzaron a disputar el alimento. En medio del forcejeo, Trigg mordió de manera accidental una arteria del brazo de la mujer.

La herida le provocó una hemorragia severa que derivó en una insuficiencia orgánica múltiple. Aunque fue trasladada de inmediato al hospital, falleció al día siguiente.

El testimonio de su pareja

Samuel West, pareja de la víctima, relató que aquella tarde habían comprado comida en McDonald’s y que la dinámica de lanzar los nuggets al aire era algo común en la casa. “Pom solía lanzarse primero y Trigg lo seguía. No era algo agresivo, era un juego entre ellos”, declaró ante el tribunal.

Para West, lo ocurrido fue un “accidente absolutamente extraño”, ya que Trigg nunca había mostrado signos de agresividad. “Dormía con Michelle y nunca enseñaba los dientes. No tenía ni un solo átomo malo en su cuerpo”, aseguró.

El desenlace para los perros y el análisis forense

El forense a cargo del caso, Lincoln Brookes, coincidió en que la mordedura no fue intencional, sino consecuencia de un instante de tensión entre los dos animales. Sin embargo, ante la ausencia de otros dueños que los reclamaran, ambos perros fueron sacrificados tras el accidente.

Un caso que abre debate

La historia de Hempstead no solo impactó por lo inesperado del desenlace, sino que también abrió el debate en Reino Unido sobre la convivencia con perros de gran tamaño en espacios reducidos, la supervisión de juegos que involucran comida y la necesidad de protocolos claros sobre tenencia responsable.

En Costa Rica, donde cada vez más familias comparten su vida con mascotas, este caso invita a reflexionar sobre la importancia de conocer el comportamiento animal y prevenir riesgos, incluso en situaciones cotidianas que parecen inofensivas.

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