En medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, el llamado Cartel de los Soles se ha convertido en un símbolo de la compleja relación entre el poder político, las fuerzas armadas y el crimen organizado en la región. Bajo la administración de Donald Trump, Washington incrementó la presión sobre Nicolás Maduro, acusándolo de liderar la supuesta organización criminal y ofreciendo una recompensa de 50 millones de dólares por su captura.
La movilización de buques de guerra y personal militar en el Caribe ha sido justificada oficialmente como parte de operaciones antidrogas. Sin embargo, analistas consideran que la medida también busca desarticular rutas de tráfico de drogas y redes de funcionarios presuntamente implicados.
¿Qué es el Cartel de los Soles?
Según las autoridades estadounidenses, se trata de un grupo narcotraficante con sede en Venezuela, vinculado a organizaciones como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa. Su nombre proviene de las insignias del sol que identifican a ciertos oficiales militares venezolanos, señalando la participación de altos mandos del ejército y del poder judicial en actividades ilegales.
El Tren de Aragua, originario de Venezuela, ha expandido su influencia desde 2015, coincidiendo con la crisis migratoria, mientras que el Cártel de Sinaloa mantiene presencia en varios países, facilitando el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. La colaboración de estas organizaciones con el Cartel de los Soles potencia su capacidad logística y operación transnacional.
Orígenes e historia del cartel
El término surgió en 1993 durante investigaciones contra generales de la Guardia Nacional vinculados al narcotráfico. Más tarde, en 2004, el periodista y concejal Mauro Marcano denunció la implicación de altos oficiales en redes de drogas, y fue asesinado poco después. Desde entonces, el concepto se ha consolidado como sinónimo de la participación militar venezolana en delitos como tráfico de drogas, contrabando de gasolina y minería ilegal.
Expertos destacan que el cartel no funciona como una jerarquía tradicional, sino como una red con “permisividad y logística del gobierno”, capaz de operar dentro y fuera de Venezuela. Durante los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro, estas estructuras se fortalecieron y vincularon con grupos armados regionales, consolidando rutas de narcotráfico y estructuras paralelas de poder.
Evidencias de vínculos con el gobierno
Investigaciones de la DEA desde los años 90 y casos recientes como la declaración de culpabilidad de Hugo Carvajal en junio de 2025 respaldan la existencia de vínculos entre el cartel y funcionarios del Estado. Incautaciones de toneladas de cocaína y testimonios de militares han mostrado cómo redes dentro de las Fuerzas Armadas colaboran con el narcotráfico, alimentando la percepción de que la organización cuenta con protección institucional.
Impacto regional
La colaboración del Cartel de los Soles con otras organizaciones criminales ha transformado el narcotráfico en una amenaza multidimensional. No se trata solo de drogas o violencia: estos grupos generan territorios paralelos de poder, controlando flujos de mercancías y dinero, lo que erosiona la soberanía de países vecinos y exporta la inestabilidad venezolana a Sudamérica.
Consultoras y analistas consideran que estas estructuras criminales actúan casi como actores geopolíticos, lo que justifica la intervención y vigilancia de Estados Unidos en la región.
Posición de gobiernos latinoamericanos
Mientras Estados Unidos, Ecuador, Paraguay y Argentina reconocen al Cartel de los Soles como organización terrorista, el gobierno de Maduro lo niega sistemáticamente. La acción estatal en Venezuela se ha limitado a operativos puntuales y confiscaciones de droga, sin investigaciones profundas que desarticulen las redes implicadas.
Por otro lado, el presidente colombiano Gustavo Petro rechaza la existencia del cartel, señalando que el tráfico de drogas desde Venezuela es controlado por la llamada “Junta del Narcotráfico”, que involucra grupos colombianos como el Clan del Golfo y disidencias de las FARC, instando a resolver el problema mediante diálogo regional y democracia.


