Estados Unidos incrementó su presencia en el mar Caribe tras el aterrizaje de cinco cazas F-35 en la base militar Roosevelt Roads, en Puerto Rico. Estas aeronaves de última generación se suman a la flotilla desplegada por Washington, bajo el argumento de intensificar la lucha contra el narcotráfico en la región.
El arribo de los F-35 ocurre pocos días después de que el presidente Donald Trump ordenara enviar 10 aviones similares hacia el sur del Caribe. Estos cazas se unirán a helicópteros, aeronaves Osprey y unidades de transporte militar que han sido vistos en territorio puertorriqueño en las últimas jornadas.
Declaraciones del Pentágono: “no es un entrenamiento”
Durante una visita sorpresa a Puerto Rico, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, acompañado del alto mando militar, subrayó que las operaciones actuales representan acciones reales y no ejercicios de práctica.
“Lo que están haciendo ahora mismo no es un entrenamiento. Este es un ejercicio real en nombre de los intereses nacionales vitales de los Estados Unidos: acabar con el envenenamiento del pueblo estadounidense”, declaró Hegseth en un mensaje difundido desde el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima.
Operativos recientes y acusaciones cruzadas
El despliegue estadounidense ya dejó como resultado la destrucción de una embarcación cerca de Venezuela, que según Washington pertenecía a la banda criminal Tren de Aragua y transportaba estupefacientes.
Caracas, sin embargo, acusa a EE. UU. de utilizar el combate al narcotráfico como excusa para impulsar un cambio de gobierno en el país sudamericano. En respuesta, el régimen de Nicolás Maduro movilizó buques y milicianos, al tiempo que elevó la disputa a foros internacionales, incluida la ONU.
Puerto Rico: entre protestas y respaldo político
El despliegue también genera controversia en la isla caribeña. El pasado 7 de septiembre, cientos de manifestantes se congregaron frente a la base aérea Muñiz para rechazar las maniobras militares, exigiendo la salida de tropas estadounidenses y alertando sobre una posible reactivación de antiguas bases en Puerto Rico.
No obstante, la gobernadora Jenniffer González manifestó su apoyo a las operaciones de Washington, confirmando acuerdos de cooperación para el uso de instalaciones aéreas en Roosevelt Roads y Aguadilla.


