Más de 1.400 católicos LGBT+ y sus familiares, provenientes de unos 20 países, se congregaron este fin de semana en el Vaticano en una peregrinación sin precedentes, en el marco del Año Santo. Organizada por la asociación italiana La Tenda di Gionata (La tienda de Jonatán), la iniciativa marca la primera vez que un evento de este tipo figura en el calendario oficial del jubileo católico, celebrado cada 25 años.
Aunque no se programó una audiencia privada con el papa León XIV, la presencia de este numeroso grupo simboliza un paso significativo hacia una mayor diversidad y reconocimiento dentro de la Iglesia católica.
Entre los participantes destaca Yveline Behets, una mujer transgénero de 68 años, quien recorrió a pie 130 kilómetros desde la Vía Francígena —una antigua ruta de peregrinación europea— hasta la Plaza de San Pedro. «No somos huéspedes ocasionales, formamos parte de esta familia», expresó Behets, subrayando la necesidad de que la Iglesia abrace plenamente la pluralidad de sus fieles.
La jornada incluyó una vigilia de oración y una misa en la Iglesia del Gesù, presidida por el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, y culminó con la entrada simbólica por la «Puerta Santa» de la basílica de San Pedro, un gesto cargado de espiritualidad y esperanza.
Para muchos, como Hugo, un peregrino franco-quebequés de 35 años, esta participación representa una señal alentadora. “Es un mensaje importante para quienes aún dudan sobre si hay lugar para ellos en la Iglesia. Pero el camino por recorrer sigue siendo largo”, reflexiona. El joven señala que aún existen barreras, especialmente para las parejas del mismo sexo, cuyo acceso a los sacramentos continúa siendo cuestionado.
Durante su pontificado, el papa Francisco —fallecido en abril de este año— impulsó una actitud de mayor acogida hacia la comunidad LGBT+, aunque sin modificar la doctrina oficial, que todavía califica los actos homosexuales como “intrínsecamente desordenados”. Su decisión en 2023 de permitir bendiciones a parejas del mismo sexo fue un paso importante, aunque generó fuertes reacciones entre sectores conservadores, sobre todo en África.
Hoy, con un nuevo papa al frente de la Iglesia, muchos se preguntan cuál será su postura frente a estos temas. Hasta el momento, el pontífice estadounidense ha mantenido un perfil reservado en relación con la inclusión LGBT+.
Para Beatrice Sarti, madre italiana que participó en la peregrinación junto a su hijo gay, la transformación dentro de la Iglesia es urgente. “Nuestros hijos se han alejado porque se les hizo sentir que estaban equivocados. Eso tiene que cambiar”, afirma con firmeza.
A pesar de las tensiones doctrinales, los fieles confían en que gestos como esta peregrinación abran las puertas a una Iglesia más abierta, diversa y humana.


