Estados Unidos ejecutó el jueves su mayor operativo migratorio en una sola ubicación al detener a 475 trabajadores en la planta de baterías para vehículos eléctricos que Hyundai Motor y LG Energy Solution construyen cerca de Savannah, en Georgia.
Según Steven Schrank, agente especial de Investigaciones de Seguridad Nacional, los detenidos habrían ingresado de manera irregular al país: algunos cruzaron la frontera ilegalmente, otros excedieron la vigencia de sus visas y un grupo ingresó con programas que prohibían trabajar.
La redada fue el resultado de una investigación de varios meses y, aunque la orden de allanamiento solo señalaba a cuatro trabajadores hispanos, la operación terminó con cientos de arrestos.
Un proyecto millonario bajo la lupa
La planta forma parte de una inversión de 7.600 millones de dólares, considerada la mayor en la historia manufacturera de Georgia. Hyundai se había comprometido a generar 8.500 empleos para 2031 con este proyecto.
En un comunicado, la automotriz surcoreana afirmó estar “monitoreando de cerca la situación” y subrayó que ninguno de los detenidos es empleado directo de Hyundai. Mientras tanto, LG Energy Solutions detuvo temporalmente las obras de construcción.
El enojo de Corea del Sur
Más de 300 de los arrestados son ciudadanos surcoreanos, muchos de ellos con visas B-1 de entrenamiento, que cumplían funciones como instructores en el sitio.
El Ministerio de Relaciones Exteriores en Seúl presentó una protesta formal a Washington, asegurando que no fue notificado de la redada y exigiendo la liberación de sus ciudadanos. “Estamos profundamente preocupados”, declaró en un comunicado.
“El ejercicio de nuestras actividades económicas y los derechos de nuestros ciudadanos no deben ser violados durante la aplicación de la ley estadounidense”, advirtió.
La prensa surcoreana también reaccionó con dureza. El diario Chosun Ilbo tituló: “Después de invertir en Trump MAGA, lo que regresó fue el arresto de 300 coreanos”.
Tensiones políticas y económicas
El caso expone la contradicción entre dos banderas de la política de Donald Trump: la mano dura migratoria y la apuesta por la manufactura estadounidense.
Mientras el expresidente buscaba atraer multimillonarias inversiones extranjeras, también reforzaba su discurso de que los migrantes “roban empleos a los estadounidenses”.
Hyundai había anunciado 26.000 millones de dólares en inversiones desde la llegada de Trump al poder, incluyendo 5.000 millones adicionales tras la reciente visita del presidente surcoreano a la Casa Blanca.
Posibles efectos en la inversión extranjera
El gobernador de Georgia, Brian Kemp, había calificado la planta de Hyundai como el “mayor proyecto de desarrollo económico en la historia del estado”.
Sin embargo, la redada podría enfriar la confianza de empresas asiáticas que planean invertir miles de millones en sectores clave de Estados Unidos, en parte para evitar aranceles


