El candidato presidencial del Frente Amplio, Ariel Robles, se mostró complacido con los resultados que ha obtenido en los más recientes sondeos y encuestas, asegurando que reflejan un respaldo en crecimiento de cara a las elecciones 2026.
El panorama político costarricense empieza a definirse con miras a las elecciones nacionales de 2026, y uno de los nombres que figura con fuerza es el del candidato del Frente Amplio, Ariel Robles.
En el sondeo del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo (CIOdD) de la Universidad de Costa Rica, Robles aparece en la segunda posición con un 20,8% de apoyo, una cifra que lo ubica entre los favoritos para disputar la presidencia.
Por otro lado, en la encuesta de OPol Consultores, el frenteamplista se posiciona en el quinto lugar con un 4,2%, un resultado más modesto, pero que igualmente evidencia la presencia creciente de su nombre en el escenario político.
“Nuestro respaldo crece”
Ante las diferencias en las mediciones, Robles destacó que lo más relevante es la tendencia de crecimiento que reflejan todos los estudios de opinión.
“Agradecemos el apoyo de cada persona que nos respalda en todos los espacios, ya sean sondeos o encuestas. Es innegable que existe un crecimiento de nuestra propuesta en todo estudio de percepción. Algo que se traduce en nuestro día a día”, comentó el candidato.
El diputado agregó que el Frente Amplio se mantendrá enfocado en sus prioridades de campaña, reforzando su presencia en comunidades y escuchando las demandas ciudadanas.
“Vamos a seguir concentrados en nuestro trabajo. Somos la única opción que puede vencer al chavismo”, aseguró.
Un Frente Amplio en ascenso
El desempeño de Robles en los sondeos contrasta con el resultado que tradicionalmente ha tenido el Frente Amplio en procesos anteriores. El partido, que alcanzó notoriedad nacional con la candidatura de José María Villalta en 2014, busca consolidarse ahora como una alternativa sólida frente a agrupaciones más tradicionales.
El avance de Robles en las encuestas también responde a su perfil como figura joven, con un discurso que combina propuestas sociales y ambientales, y que apela a un electorado que busca nuevas opciones.
Contexto de las encuestas
Los resultados recientes revelan un escenario político abierto, donde aún ningún candidato logra consolidar una mayoría clara.
El sondeo del CIOdD de la UCR, con metodología académica y un mayor nivel de confianza, colocó a Robles en una posición destacada con más del 20% de respaldo, muy cerca de los primeros lugares. Por el contrario, la encuesta de OPol Consultores lo ubicó más abajo en la tabla, con un 4,2%.
Los analistas coinciden en que las diferencias pueden explicarse por factores metodológicos, como el tamaño de la muestra, el periodo de recolección de datos o el perfil de los encuestados. Sin embargo, ambos estudios confirman que el candidato frenteamplista es ya una figura a tomar en cuenta en la carrera electoral.
La ruta hacia 2026
Robles ha insistido en que su prioridad no es el posicionamiento mediático, sino la cercanía con las comunidades. Su estrategia de campaña incluye giras en todo el país, encuentros con sectores productivos y una apuesta por fortalecer el mensaje del Frente Amplio como una opción “diferente y coherente”.
“Para la gente que nos sigue, lo más importante es que no nos desviamos de nuestros principios. Queremos ser una alternativa real y demostrar que otra Costa Rica es posible”, expresó en una de sus más recientes intervenciones públicas.
De cara a las elecciones 2026, el frenteamplista plantea ejes como la defensa del ambiente, la protección de los derechos laborales, la equidad social y la lucha contra la corrupción.
“Una opción frente al chavismo”
Robles no dudó en remarcar que, a su criterio, el Frente Amplio es la única fuerza capaz de derrotar al chavismo en las urnas.
Este mensaje responde a la narrativa política que se ha instalado en los últimos años en torno a la figura del presidente Rodrigo Chaves y su influencia en el panorama electoral. Para Robles, la disyuntiva de 2026 no solo se dará entre partidos tradicionales, sino también entre quienes respalden la continuidad del chavismo y quienes representen una opción distinta.


