La comunidad de Nicoya y el país entero siguen conmocionados tras el atroz crimen de María del Milagro Peralta Ajoy, una docente de inglés de 43 años a la que todos conocían cariñosamente como Mily. La maestra fue hallada sin vida la noche del viernes en el baño de su vivienda en barrio El Carmen, a escasos metros de las oficinas del OIJ.
El principal sospechoso es su expareja, un hombre apellidado Sánchez, de 49 años, detenido poco después con las manos ensangrentadas en una vivienda cercana. Según la familia, el trasfondo del ataque sería la negativa del sujeto a aceptar el final de la relación.
“No soportó el rechazo”
Ricardo Peralta, sobrino de la víctima, reveló que el presunto agresor nunca superó la ruptura amorosa y decidió permanecer cerca de la casa de la maestra, pese a que le habían pedido que se fuera. “Él estaba obsesionado, no aceptó que mi tía lo dejara. Vivía en un pequeño apartamento al lado y siempre rondaba”, relató.
La noche del crimen, Sánchez habría ingresado saltando un muro. Tras un forcejeo, atacó a Mily con un cuchillo en repetidas ocasiones. Vecinos escucharon los gritos de auxilio y uno de ellos corrió hasta la delegación del OIJ para pedir ayuda, lo que permitió descubrir la brutal escena.
Un vecino, testigo del horror
El OIJ informó que un ciudadano ingresó a la casa tras no escuchar más los gritos y se topó con el cuerpo de la maestra tendido con múltiples heridas en brazos, cuello y pecho. La Cruz Roja confirmó que la educadora ya no presentaba signos vitales.
Otro vecino fue clave para localizar al sospechoso: indicó a la Fuerza Pública dónde se escondía y permitió que fuera arrestado de inmediato.
Recuerdos de una vida arrebatada
Para su familia, Mily será recordada como una mujer alegre, orgullosa de su hija y de su nieta. Su sobrino Ricardo asegura que lo único que desean es justicia:
“Lo que queremos es que este hombre no vuelva a salir de la cárcel, que pague con todos los años posibles lo que hizo”.
Un crimen que tocó la Asamblea Legislativa
El femicidio también golpeó de cerca a la política nacional, ya que la víctima era prima de la diputada Melina Ajoy Palma (PUSC). La legisladora expresó su dolor en redes sociales con un mensaje donde exigió justicia y pidió que la memoria de Mily sirva como motor para luchar contra la violencia de género.
Costa Rica en alerta por la violencia contra las mujeres
Este crimen se suma a una preocupante lista de femicidios ocurridos en el país en los últimos meses. Organizaciones feministas recuerdan que los agresores suelen ser exparejas que no aceptan el final de la relación, lo que evidencia la necesidad urgente de reforzar la prevención, la educación y la protección a víctimas en riesgo.
En Nicoya, la comunidad educativa ya prepara homenajes para despedir a la docente, mientras su familia pide que su historia no se convierta en una simple estadística.
“Lo que queremos es que se recuerde a Mily como la mujer buena y llena de vida que era, no como una víctima más”, dijo entre lágrimas uno de sus familiares.


