La noticia del fallecimiento del periodista Alberto Padilla, exfigura de CNN en Español, no solo sorprendió a colegas y audiencias en toda América Latina, sino que también golpeó de manera especial a Glenda Umaña, quien compartió con él años de amistad y trabajo en la cadena internacional.
Mensaje lleno de nostalgia y dolor
A través de su cuenta de Facebook, la periodista costarricense expresó su profunda consternación:
“Amanezco totalmente en shock… enterándome de la noticia del descanso eterno de nuestro querido amigo Alberto Padilla. Dios le concedió partir en nuestra tierra, Costa Rica, donde vivía hace unos ocho años y era totalmente feliz”, escribió Umaña.
En sus palabras recordó con cariño cómo ambos coincidieron en 1997 en el equipo que dio vida a CNN en Español, donde Padilla se destacó con su programa “Economía y Finanzas”.
Una amistad que trascendió la pantalla
Aunque su relación laboral nació en los estudios de Atlanta, Umaña señaló que fue en la última década cuando se acercaron más, trabajando juntos en diversos proyectos profesionales.
Destacó además que Alberto llevaba un estilo de vida saludable, practicaba deporte regularmente y disfrutaba del golf, recorriendo incluso los 18 hoyos a pie.
La última noche de Alberto
La comunicadora confirmó que Padilla se encontraba compartiendo con amigos en San José cuando se desvaneció de manera repentina. Pese a ser trasladado al Hospital Cima de Escazú, un ataque fulminante al corazón terminó con su vida.
Recuerdo a sus hijos y legado
Conmovida, Glenda también dedicó un mensaje a los hijos de Alberto, quienes residen en Atlanta, resaltando el gran orgullo que él sentía por ellos.
“Oro especialmente por sus dos hijos adorados. Abrazo a todos nuestros amigos de CNN. Nos abrazamos y celebramos su vida y su llegada a la Casa del Padre. ¡Gracias por tus consejos! Hasta pronto amigo. Te queremos mucho”, concluyó.
Un adiós compartido
La partida de Padilla deja un vacío en el periodismo latinoamericano y en quienes lo conocieron de cerca. Para Glenda Umaña, se trata no solo de la pérdida de un colega brillante, sino de un amigo entrañable con el que compartió historia, proyectos y afecto a lo largo de casi tres décadas.


