domingo, 12 julio 2026
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Omar Cascante revela el día en que un arma apuntó directo a su vida: ‘Fue un casi que nunca olvido’

El dramático relato de Omar Cascante: la vez que estuvo a segundos de morir en plena grabación.

El periodista costarricense Omar Cascante, conocido por su paso en Buen Día e Informe 11, recordó uno de los episodios más tensos de su carrera: el instante en que un hombre armado lo encañonó mientras realizaba un reportaje en una reserva indígena del sur del país.

Era el año 2009 y Cascante viajaba con su equipo para grabar una danza ancestral en medio de una catarata. Lo que parecía un día de trabajo cultural se transformó en una experiencia de alto riesgo. Después de varias horas de caminata, escucharon disparos que se acercaban desde la montaña. Un hombre furioso descendía y, sin previo aviso, comenzó a amenazar al grupo.

“Me estaba apuntando directamente y nos advirtió que si seguíamos grabando, dispararía. Fue un momento de terror, sabíamos que cualquier movimiento en falso podía costarnos la vida”, relató Cascante, quien recordó cómo tanto él como el camarógrafo y los asistentes sintieron la ansiedad de enfrentar un posible final trágico.

Un gesto inesperado en medio del miedo

La situación se enmarcaba en un conflicto de tierras entre familias de la zona. Al día siguiente, el equipo regresó para intentar negociar con el hombre y su familia. Fue en ese ambiente de tensión donde Cascante, en un acto espontáneo, le regaló sus tenis al muchacho armado, después de descubrir que nunca había tenido unos.

Ese gesto cambió la dinámica. Horas después, el mismo joven lo sorprendió entregándole un collar tallado a mano con colmillos de saíno, como símbolo de reciprocidad y paz. Cascante aún conserva esa pieza, que para él se transformó en un recordatorio del día en que estuvo a un paso de la muerte.

Los “casi” de la vida

Más allá del relato, el expresentador compartió una reflexión profunda: “Todos tenemos muchos ‘casi’ en la vida: cuando casi pierde su trabajo, cuando casi muere en un accidente o cuando casi destruye su matrimonio. Esos ‘casi’ no son casualidad, son señales de que todavía hay capítulos que debemos escribir”.

Para Cascante, aquella vivencia se convirtió en una metáfora de resiliencia: “Lo que casi me destruyó, me hizo más fuerte. Lo que casi fue mi final, terminó siendo un prólogo”.

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