El diputado Fabricio Alvarado recibió el domingo anterior el respaldo oficial de su partido Nueva República, de corte neopentecostal, para encabezar la candidatura presidencial rumbo a las elecciones de 2026. Será la tercera ocasión en que Alvarado busque la silla del Poder Ejecutivo, aunque en un escenario político distinto a sus intentos previos.
Alvarado saltó a la escena nacional en 2018, cuando con el Partido Restauración Nacional ganó la primera ronda electoral y disputó la presidencia contra Carlos Alvarado, quien finalmente se impuso en segunda vuelta. Cuatro años más tarde, en 2022, el líder religioso y político volvió a competir, esta vez bajo la bandera de Nueva República, alcanzando el tercer lugar y asegurando siete curules en la Asamblea Legislativa, incluida la suya.
Ahora, con la estructura de su partido consolidada, Alvarado se presenta nuevamente con un discurso de victoria. “Estamos para ganar las elecciones”, declaró, insistiendo en que el entusiasmo de sus bases será clave en una campaña que, según él, busca conquistar “el corazón del pueblo de Costa Rica”.
Durante la asamblea nacional, el partido ratificó las candidaturas legislativas en las siete provincias. Entre los nombres destacan el politólogo César Zúñiga, que encabezará la papeleta por San José, y la exdiputada Alexandra Loría, en el segundo lugar. En Alajuela liderará el periodista cercano a Alvarado, Juan Diego López; en Cartago, Luis Fernando Araya; en Heredia, Sherilyn González; en Guanacaste, Alex Soto; en Puntarenas, Nancy García; y en Limón, Jeinnel Newball.
Aunque las nóminas legislativas ya están definidas, el candidato explicó que la elección de las dos vicepresidencias aún está pendiente y que se tomará alrededor de un mes para anunciar los nombres que completarán su fórmula.
Con esta confirmación, Nueva República inicia oficialmente su camino electoral, apostando por convertir la narrativa de fe y valores conservadores en fuerza política nacional, y con la meta de superar el resultado de 2022 para disputar nuevamente la presidencia en segunda ronda.


