viernes, 29 mayo 2026
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Madre denuncia que un perro atacó a su hijo de 7 años en Multiplaza Escazú y dueños huyen sin responder

Según la versión de la madre— cuando el animal bajaba por las escaleras eléctricas y atacó sin que el menor lo provocara.

Lo que debía ser una noche tranquila de compras terminó en un momento de angustia para una familia en Escazú. Un niño de 7 años resultó herido luego de ser mordido por un perro dentro de Multiplaza, hecho que ahora es investigado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

El incidente, ocurrido el sábado alrededor de las 7:15 p.m., se dio —según la versión de la madre— cuando el animal bajaba por las escaleras eléctricas y atacó sin que el menor lo provocara. La mordida le ocasionó una herida abierta que requirió atención médica inmediata.

La madre, visiblemente afectada, relató que su hijo quedó en estado de shock y que la ambulancia tardó cerca de 30 minutos en llegar. Finalmente, el menor fue trasladado al Hospital Nacional de Niños, donde recibió tratamiento especializado.

Uno de los puntos que más ha generado indignación es que, de acuerdo con la denunciante, el perro no llevaba bozal y sus dueños abandonaron el lugar sin brindar ayuda ni asumir responsabilidad. Además, la familia aseguró que el centro comercial se negó a entregarles las grabaciones de las cámaras de seguridad que podrían esclarecer lo ocurrido.

La madre publicó su versión en redes sociales este domingo, y el mensaje rápidamente se viralizó, generando un fuerte debate sobre la tenencia responsable de mascotas en espacios públicos y la seguridad dentro de los centros comerciales.

Por ahora, el OIJ mantiene abierta la investigación, mientras la familia insiste en que este caso sirva como precedente para reforzar los protocolos de atención y prevención en lugares concurridos.

Esta es la denuncia de la madre:

Hoy fue mi hijo… mañana puede ser el de cualquiera.

Sábado 10 de agosto, aproximadamente a las 7:15 p.m., mi familia y yo íbamos caminando por el primer piso de Multiplaza Escazú. Un perro pitbull bajaba por las primeras gradas eléctricas que hubo y, al llegar abajo, sin provocación alguna, mordió a mi hijo Mateo, de solo 7 años.

Mateo es un niño que ama profundamente a los perros. Siempre se acerca a acariciarlos, sonríe cuando los ve. Por eso, verlo correr asustado, con la piel arrancada y la herida expuesta, fue desgarrador. Estaba en shock, no me escuchaba cuando lo llamaba… tuvo que detenerlo otro señor que presenció todo y gracias a él pude alcanzarlo.

Gracias a Dios la herida no fue más grave, pero hoy fue mi hijo y mañana podría ser cualquier otro niño que no corra con la misma suerte. Esto pudo terminar en una tragedia.

Lo más indignante es que, en un centro comercial que se anuncia como “pet friendly”, no existan protocolos claros para emergencias así:

-La ambulancia se llamó únicamente porque yo lo pedí.

-Pasaron más de 15 minutos para hacer la llamada y me dijeron que se atrasó porque estaba atendiendo a otro cliente, pero el personal de la ambulancia me confirmó que su tiempo de reacción fue de 14 minutos… aun así, Mateo recibió atención casi 30 minutos después de la mordida.

-El encargado de seguridad me dijo que no podía hacer nada, que “quien ve esos casos” solo trabaja de lunes a viernes. Que “a esa hora no había nadie que me pudiera responder”.

-No hay póliza que respalde a las víctimas de un ataque así.

-Los dueños del perro se fueron sin asumir ninguna responsabilidad, y según testigos, el animal no llevaba el bozal.

-Salimos del centro comercial más de una hora después del ataque, porque nadie sabía cómo funcionaba la póliza o si había una póliza, no había a quién llamar y no había un procedimiento claro.

-Mientras mi hijo lloraba, sangraba y me miraba sin entender por qué le había pasado eso, no había nadie que respondiera por su seguridad. Fue desesperante.

Ese momento quedó grabado en las cámaras de seguridad, pero el centro comercial se negó a entregarnos las imágenes.

Hoy escribo esto como una advertencia a todas las familias: no podemos confiar en un lugar “pet friendly” si no existen medidas reales para protegernos. Un centro comercial de este calibre no puede permitirse no tener protocolos claros y personal capacitado para actuar.

Mateo, que siempre ha amado a los perros, hoy se fue a dormir con miedo y eso no debería pasarle a ningún niño.

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