La renuncia de Stephan Brunner dejó de ser un simple trámite administrativo para convertirse en un acto político que pasó por las manos del Congreso. Este lunes, las y los diputados aprobaron, por unanimidad, aceptar la dimisión del Vicepresidente, luego de someterla a votación en el Plenario Legislativo, un paso que fue necesario por la interpretación directa del artículo 121 de la Constitución Política.
Dicha norma establece que corresponde a la Asamblea Legislativa “conocer” las renuncias de los miembros de los Supremos Poderes, pero ¿qué significa exactamente “conocer”? Esa fue la interrogante que el presidente del Congreso, Rodrigo Arias, resolvió con una directriz clara: leer la carta de renuncia enviada por Brunner y someterla a votación. Así, el Plenario procedió conforme a su resolución.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) también tuvo un papel clave en este proceso. Luego de que Brunner presentara un recurso de amparo, el Tribunal ordenó incluir el asunto en el orden del día del Congreso, lo que aceleró el trámite legislativo.
Para que la dimisión fuera válida, era necesario que la mayoría de las diputaciones presentes en la sesión le dieran su voto a favor.
Finalmente, la renuncia se aprobó sin sobresaltos: 45 diputadas y diputados votaron a favor, sin ningún voto en contra ni abstenciones. Este respaldo unánime permitió cerrar el capítulo de Brunner en el Poder Ejecutivo.
Con la decisión ya adoptada, la Asamblea Legislativa notificará al TSE para proceder con el retiro oficial de las credenciales de Brunner como primer vicepresidente.


