El dolor por la pérdida de Sebastián Barrantes Solano, el joven que sacrificó su vida para salvar a decenas de niños en el accidente de la Ruta 34, se mezcla ahora con una fuerte denuncia: su padre acusa directamente al chofer del bus involucrado de haber salido a carretera conociendo que el vehículo tenía fallas en el sistema de frenos.
Roberto Barrantes Gutiérrez, padre de Sebastián, expresó su indignación en declaraciones al Diario Extra, asegurando que el conductor del autobús actuó con plena consciencia del riesgo.
“Ese chofer sabía que los frenos fallaban. Mi hijo murió por culpa de un irresponsable que decidió manejar un bus que no frenaba”, afirmó.
Una muerte que salvó 28 vidas
Sebastián, de tan solo 21 años, tenía síndrome de Asperger y estaba a punto de graduarse como ingeniero informático. El día del accidente trabajaba aplicando herbicidas con drones en la zona para ganarse un ingreso de ¢200.000. Su vida terminó abruptamente cuando, al ver el bus fuera de control, decidió atravesar su vehículo en la vía para detenerlo, acción que le costó la vida pero que evitó una catástrofe de mayores proporciones.
El autobús transportaba a 28 adolescentes de una escuela de fútbol de Quebrada Ganado y, de no haber sido por la maniobra de Sebastián, habría caído a un guindo de más de 50 metros, según información del oficial de tránsito que atendió la escena.
Olor a quemado y advertencias ignoradas
La denuncia del padre se apoya en el testimonio de un ciudadano extranjero, amigo de la familia, quien presenció momentos previos al viaje. Según su versión, el conductor del bus estaba revisando el sistema de frenos antes de arrancar y el vehículo despedía un fuerte olor a quemado. El testigo incluso grabó un audio con su relato, el cual fue entregado a la prensa como parte de la denuncia.
Barrantes no solo clama justicia por su hijo, sino que insiste en que se investigue a fondo si hubo negligencia por parte del conductor y de la empresa operadora del autobús.
“Mi hijo no tomaba, no fumaba, no salía de fiesta…”
Con la voz quebrada, Roberto Barrantes recordó la vida ejemplar de su hijo:
“Mi hijo era un muchacho bueno, callado, trabajador, no tomaba, no fumaba, no salía de fiesta. Estaba enfocado en su carrera y murió trabajando”.
Ahora, en medio del duelo, la familia exige respuestas. El caso está en manos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Dirección General de Ingeniería de Tránsito, quienes deben esclarecer las condiciones mecánicas del bus y la responsabilidad del conductor en este hecho que ha enlutado a todo un país.
Sebastián no solo dejó una huella imborrable por su acto heroico, sino que su historia ha generado una ola de solidaridad y reclamos por mayor control y supervisión en el transporte de menores en Costa Rica.


