“¿Dónde están los defensores de la niñez cuando más se les necesita?” Esa fue la pregunta que lanzó al aire la diputada independiente Johana Obando Bonilla, al romper el mutismo del plenario legislativo frente a las controvertidas palabras pronunciadas por el presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, durante su gira en Guanacaste.
La escena, grabada y ampliamente difundida en redes sociales, muestra al mandatario pidiendo que le “regalaran” una niña, con la promesa de “devolverla” al ingresar a la universidad. Un comentario que, lejos de provocar una reacción inmediata de condena por parte de las autoridades, ha generado un vacío de pronunciamientos oficiales que la legisladora calificó de “vergonzoso” y “cómplice”.
“Una persona que se comporta como un sátiro frente a una niña en un acto en Guanacaste. Sí, el máximo jerarca de nuestro país —Chaves—, como un sátiro, y el plenario callado. ¿Cómo es posible que acá haya gente que dice defender la niñez y esté en silencio absoluto? Eso es vergonzoso, y más que vergonzoso, es cómplice”, exclamó Obando desde su curul en la sesión extraordinaria de este martes.
La diputada fue la primera en alzar la voz desde el Congreso, pero no está sola en su indignación. Organismos de derechos humanos, colectivos feministas y diputadas de varias fracciones han expresado su repudio desde la difusión del video el pasado jueves. No obstante, la Presidencia de la República, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), instituciones llamadas a proteger a la niñez y velar por los derechos de las mujeres, siguen guardando un inquietante silencio.
Para Obando, la falta de reacción institucional no solo deja en evidencia una omisión grave, sino que también “normaliza comportamientos reprobables desde la figura de mayor poder del país”, advirtió.
Este nuevo episodio se suma a la larga lista de declaraciones polémicas que han marcado la gestión de Chaves, pero en esta ocasión, la controversia toca un tema especialmente delicado: la protección de la infancia y la responsabilidad de las autoridades en salvaguardar su integridad.
Mientras las redes sociales arden con críticas y la sociedad civil exige explicaciones, la pregunta sigue flotando en el ambiente político: ¿cuánto más están dispuestos a tolerar quienes dicen defender a la niñez?


