El matcha en crisis: la fiebre global por este té japonés dispara la demanda y amenaza su tradición
Lo que comenzó como una tendencia en redes sociales se ha convertido en una verdadera fiebre mundial. El matcha, ese vibrante té verde japonés que muchos costarricenses han probado en forma de latte, helado o hasta en panqueques, está enfrentando una crisis de oferta frente a una demanda que no para de crecer.
En plataformas como TikTok, el hashtag #MatchaTok acumula millones de vistas, donde influencers comparten recetas, reseñas y tips para preparar este polvo verde que ha dejado de ser un secreto asiático para convertirse en símbolo de estilo de vida saludable y sofisticado.
Pero detrás del fenómeno global se esconde una realidad compleja: cosechas reducidas, agricultores escasos y aranceles internacionales amenazan con elevar aún más su precio y afectar el acceso a este producto.
¿Por qué escasea el matcha?
El matcha no es un té común. Proviene de las hojas de tencha, que se cultivan a la sombra durante semanas para desarrollar su sabor umami y una concentración alta de antioxidantes. Luego se secan y se muelen lentamente con piedras hasta formar el polvo verde intenso que conocemos. Este proceso artesanal puede producir apenas 40 gramos por hora.
El problema es que este té, tradicionalmente cultivado en regiones como Uji en Kioto, enfrenta condiciones extremas. Las olas de calor cada vez más frecuentes en Japón están dañando las cosechas. En Uji, una de las zonas con más prestigio en producción de matcha, los agricultores han reportado pérdidas importantes en los últimos meses.
A esto se suma el envejecimiento de la población agrícola japonesa. Con menos jóvenes interesados en continuar la tradición, el número de cultivadores ha disminuido y muchos no logran satisfacer la demanda creciente, sobre todo tras el auge del turismo postpandemia que ha disparado el interés internacional por productos locales.
Tiendas sin stock y precios por las nubes
Cadenas como Camellia Tea Ceremony en Kioto o Chazen en Tokio han tenido que limitar la venta de matcha a una lata por cliente. Según sus representantes, el flujo de turistas se duplicó en el último año y las existencias no alcanzan.
La situación es tal que cafeterías en Estados Unidos, como las que compra la importadora Mizuba Tea Co., están pidiendo hasta un kilo de matcha al día, agotando en días lo que antes duraba un mes.
Esto ha empujado los precios. En algunos casos, el aumento ha sido del 30 % solo en el último año. Y lo peor puede estar por venir.
Aranceles y tensiones comerciales
Como si la escasez no fuera suficiente, el nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos y Japón ha establecido un arancel del 15 % para productos japoneses importados, incluyendo el matcha. Aunque se espera que se revise este punto, distribuidores estadounidenses como Lauren Purvis advierten que el impacto en el precio podría ser inmediato y considerable.
«El té japonés no se cultiva en EE. UU., no hay una industria local que proteger», comentó Purvis, quien dirige una de las empresas más importantes de distribución de té en Oregón. «Esperamos que el gobierno estadounidense entienda que se trata de un producto cultural único».
¿Una moda insostenible?
Más allá de la logística y los precios, el boom del matcha ha despertado una discusión en Japón: ¿se está perdiendo el respeto por la tradición detrás de esta bebida milenaria?
Muchos defensores del té japonés cuestionan que el matcha de alta calidad se use para hacer lattes, repostería o productos masivos donde su delicado sabor se diluye. Otros critican que se compre en grandes cantidades solo para revenderlo.
Por eso, la Asociación Global del Té Japonés está promoviendo un uso más consciente. Recomiendan reservar el matcha premium para ceremonias o preparación directa, y usar variedades de menor calidad –de cosechas tardías y más abundantes– para cocinar.
El futuro del matcha: ¿estamos ante una burbuja?
A pesar de la alta demanda y el aumento en la producción (casi se triplicó entre 2010 y 2023), algunos expertos creen que este auge podría estabilizarse.
“En este momento hay una burbuja. En dos o tres años, creemos que la fiebre bajará y el mercado se autorregulará”, comentó Masahiro Nagata, cofundador de Matcha Tokyo, una cadena de cafeterías especializadas.
Mientras tanto, las exportaciones siguen creciendo: en 2023, Japón exportó US$250 millones en té verde, incluidos sus matchas más exclusivos.
¿Qué podemos aprender en Costa Rica?
En un país como el nuestro, donde cada vez más se valora la gastronomía internacional y el consumo consciente, la historia del matcha ofrece varias lecciones: sobre sostenibilidad, respeto a las tradiciones y cómo las modas globales pueden poner en jaque a industrias enteras.
Quizá es momento de repensar cómo disfrutamos productos como este. No se trata de dejar de consumir matcha, sino de hacerlo con responsabilidad. Porque detrás de cada lata de polvo verde hay historia, cultura y el esfuerzo de familias japonesas que, por generaciones, han cultivado este tesoro.


