El precandidato presidencial del Partido Liberación Nacional (PLN), Álvaro Ramos, lanzó una contundente crítica contra el presidente Rodrigo Chaves tras la polémica desatada por un comentario que el mandatario le hizo a una niña durante una actividad en Guanacaste la semana anterior.
Todo comenzó con lo que algunos consideraron un “chascarrillo”: al ver a una niña acompañada de una mujer, Chaves preguntó: “¿es hija suya?” A lo que la mujer respondió: “no, de mi hermana”. Acto seguido, el presidente soltó: “regálemela y se la devuelvo cuando se gradúe de la universidad”. La mujer, entre risas, contestó: “ah bueno”, pero la niña no dudó en decir: “no”.
Sin embargo, para Ramos, ese tipo de frases no son inofensivas ni deben ser minimizadas como simples bromas. “Hay frases que parecen inofensivas. Hasta que recordamos lo que han causado. ‘Regálame a su hija, yo se la devuelvo cuando se gradúe…’ No es un chiste”, enfatizó.
La cultura del silencio, bajo la lupa
Ramos profundizó en el trasfondo de la situación, señalando que expresiones como las del presidente forman parte de un patrón cultural que ha perpetuado el abuso y el silencio.
“Es parte de una cultura que ha normalizado el abuso, el silencio, la incomodidad. Niñas que sonríen por miedo. Mujeres que crecieron creyendo que callar era educación. Un país donde la violencia contra las mujeres sigue aumentando. Y redes llenas de gente que todavía lo defiende porque así se ha dicho siempre”, expresó.
El aspirante liberacionista dejó claro que el problema va más allá de la coyuntura política. “No es un tema político. Es un límite ético. Como hombre, como padre, como ciudadano y como futuro presidente, no voy a justificar lo que ha hecho tanto daño”, declaró.
Un llamado a romper el patrón
Ramos cerró su mensaje con un llamado firme a romper con las actitudes y expresiones que refuerzan patrones de violencia simbólica. “No más frases que roban inocencia. No más silencios que encubren violencia. No más cultura que lastima”, sentenció, para luego rematar: “Decir ‘ya basta’ no es exagerar. Es lo mínimo”.


