La noche del martes se tiñó de tragedia en la comunidad de Alajuela, cuando un joven profesional fue brutalmente asesinado a tiros a tan solo metros de su casa. La víctima fue Cristopher Vizcaíno Castillo, un ingeniero de 30 años que trabajaba desde hace cinco años en la empresa estatal RACSA, filial del ICE.
Según confirmó la familia, Cristopher había salido caminando rumbo a la casa de su novia, como lo hacía con frecuencia. Había dejado su vehículo en un parqueo cercano y, mientras se desplazaba por la urbanización El Futuro, en San Rafael de Alajuela, fue interceptado por sicarios a bordo de un vehículo que abrieron fuego sin piedad cerca de las 7:00 p.m.
El ataque fue certero, directo y despiadado. Los impactos de bala alcanzaron su rostro, cuello y pecho. Un conocido de la familia lo trasladó de urgencia hasta la sede de la Cruz Roja en San Rafael de Alajuela, pero fue necesario enviarlo rápidamente al Hospital San Vicente de Paúl, donde lamentablemente murió minutos después debido a la gravedad de las heridas.
Un crimen sin explicación
Lo que más angustia y desorienta a la familia es la aparente falta de motivo detrás del homicidio. Cristopher no tenía antecedentes, era una persona tranquila, dedicada a su trabajo y a su vida familiar. Sus seres queridos lo describen como un joven trabajador, respetuoso y enfocado en sus metas profesionales.
“Estamos destrozados. No sabemos qué pasó, por qué le hicieron esto. Él no se metía con nadie. Era un muchacho bueno”, dijo una de sus tías visiblemente afectada, mientras que un tío reclamó mayor acción por parte de las autoridades ante el aumento de hechos violentos en la zona.
¿Ataque por confusión o crimen planificado?
Aunque aún no hay una versión oficial confirmada por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el caso apunta a una ejecución tipo sicariato. No obstante, lo que genera más dudas es que, hasta el momento, la víctima no tenía ningún vínculo conocido con grupos criminales ni problemas personales que hicieran prever un ataque de esta magnitud.
El OIJ ha señalado que se encuentra en las etapas iniciales de la investigación, analizando cámaras de seguridad, entrevistas a testigos y otros indicios en la escena. No se descarta ninguna hipótesis, pero se presume que se habrían confundido de víctima.
Un nuevo reflejo de la violencia creciente
Este trágico caso no solo enluta a una familia que exige justicia, sino que también evidencia el clima de inseguridad que afecta cada vez más a comunidades antes consideradas tranquilas en Costa Rica.


