La indignación que despertó el caso de Emiliano, un perrito de apenas seis meses que terminó con graves lesiones tras una sesión de grooming en San Sebastián, San José, provocó que la clínica implicada, Pet City, finalmente emitiera una respuesta oficial.
En el comunicado —divulgado este lunes en sus redes sociales— la veterinaria admite su responsabilidad y confirma que la trabajadora involucrada fue despedida de inmediato tras la difusión del video que muestra cómo el cachorro es sometido con fuerza, peinado de forma violenta e incluso golpeado con un cepillo mientras permanece amarrado.

“La persona responsable fue desvinculada de manera inmediata”, señala la empresa, que también asegura haber reforzado sus procesos internos para que una situación similar no vuelva a repetirse.
Clínica asume gastos médicos del cachorro
Como parte del acuerdo con la familia de Emiliano, Pet City también se comprometió a cubrir el 100% de los gastos médicos necesarios para su recuperación, incluyendo la cirugía de emergencia que requiere en la cadera debido a las graves lesiones sufridas.
“Reafirmamos nuestro compromiso con el bienestar del perrito hasta su completa recuperación”, indica el texto, destacando que el hecho fue un caso aislado, provocado por la conducta individual de una colaboradora que “no representa los valores ni la filosofía” de la empresa.
Pet City enfrenta crisis de confianza
El caso ha generado un fuerte debate en redes sociales, donde cientos de usuarios han exigido mayor regulación en los servicios de grooming, especialmente en clínicas veterinarias. Muchos internautas compartieron experiencias similares, mientras que otros reconocieron la importancia de contar con cámaras de seguridad para evidenciar posibles actos de maltrato.
Frases como “Esto no puede quedar impune” o “¿Cuántos animales más han sido maltratados sin que lo sepamos?” se repitieron con fuerza en redes sociales, donde el nombre de la veterinaria circuló ampliamente desde que se publicó el video.
Un llamado urgente: regulación y protocolos claros
El caso de Emiliano no es aislado en la percepción pública. Organizaciones y activistas por los derechos animales han reiterado la necesidad de exigir certificación obligatoria para el personal de grooming, cámaras en todos los servicios y una supervisión más estricta por parte del Ministerio de Salud o el SENASA.
Actualmente, en Costa Rica, muchos centros operan sin una normativa clara que regule los procedimientos estéticos para mascotas, lo cual expone a perros y gatos a riesgos innecesarios en manos de personas sin preparación profesional adecuada.


