Una familia brasileña recién llegada a su nuevo hogar jamás imaginó que el día de la mudanza se convertiría en una pesadilla. Un niño de apenas cuatro años fue arrojado desde la ventana de un quinto piso por su padrastro, en un aparente intento de homicidio ocurrido en el barrio Ipanema de Patos de Minas, estado de Minas Gerais.
El pequeño, contra todo pronóstico, sobrevivió a una caída de unos 15 metros y solo presentó golpes menores, según confirmó el jefe policial Luís Mauro Sampaio. “Tuvo un golpe en el mentón, pero no hubo fracturas ni lesiones internas de gravedad”, detalló.
“Solo le estaba mostrando la vista”, dijo tras intentar escapar
El responsable, un hombre de 27 años cuya identidad no fue revelada, intentó justificar su acción con una frase que dejó helados a los oficiales: “Fue un accidente, solo le mostraba la vista”. Sin embargo, su versión se vino abajo rápidamente.

Vecinos relataron que escucharon una discusión previa entre el hombre y el menor. Una testigo, que vive justo en frente del apartamento, declaró haberlo visto sosteniendo al niño por una pierna y una mano antes de soltarlo deliberadamente.
Los vecinos evitaron que escapara
Después de la caída, el sujeto bajó, fingió preocupación por el estado del niño e incluso le preguntó qué le había pasado. Luego regresó a la vivienda, se cambió de ropa, tomó sus pertenencias y trató de huir por la salida del condominio. Fue allí donde varios vecinos lo enfrentaron y lograron retenerlo hasta la llegada de la Policía Militar.
El teniente Sérgio Reis Alves confirmó que el individuo fue arrestado en el sitio y enviado a la cárcel Sebastião Satiro bajo cargos de tentativa de homicidio.
Antecedentes que preocupan
La madre del menor relató que convivía con el ahora detenido desde hacía dos años. Indicó que su pareja solía hacer bromas pesadas con el niño, como lanzarlo al aire, pese a sus constantes advertencias. Aseguró también que el hombre había ingerido alcohol y marihuana antes del incidente.
Al momento del hecho, ella se encontraba a punto de bañarse cuando escuchó a su hijo suplicar: “No, hermano. No”, usando el apodo con el que se refería al padrastro. Instantes después, el niño ya yacía en el suelo.
La mujer fue la primera en auxiliarlo y permaneció a su lado hasta que llegó la ambulancia.
Un caso que indigna y genera llamados de alerta
Este episodio ha causado conmoción en todo Brasil, y se suma a la preocupante lista de casos donde menores quedan expuestos a situaciones de alto riesgo en entornos que deberían ser seguros. Las autoridades continúan con las investigaciones, mientras la comunidad pide justicia por el pequeño sobreviviente.


