miércoles, 8 julio 2026
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Con su camión, atropelló a los tres delincuentes que lo habían asaltado y uno murió

Lo que parecía otro asalto más en las calles de Guadalajara, México, terminó en una escena de justicia callejera que ha dado la vuelta al continente. Un repartidor, harto de la delincuencia y actuando por impulso, persiguió con su camión a tres hombres que minutos antes lo habían encañonado y despojado de sus pertenencias. La historia terminó con uno de los asaltantes sin vida y los otros dos gravemente heridos.

El hecho ocurrió el pasado sábado 20 de marzo en plena vía pública, sobre las avenidas Olímpica y Salvador López Chávez, en la colonia Atlas. Una cámara de seguridad captó el momento exacto en que el conductor, sin titubeos, embistió a los jóvenes, quienes intentaban escapar tras el atraco.

Según declaraciones del propio afectado a medios mexicanos, los tres sujetos –de entre 20 y 25 años– lo interceptaron a la salida de un comercio. Armados, le apuntaron al rostro, lo intimidaron y se llevaron su celular y el dinero del día. Lejos de resignarse, el hombre volvió a su camión y emprendió la persecución.

En cuestión de minutos los alcanzó y los arrolló sin frenar. Uno de los jóvenes quedó atrapado bajo el vehículo y murió en el acto. Los otros dos fueron hallados a los costados, malheridos, y trasladados de emergencia a distintos hospitales.

¿Justicia o venganza?

Este caso ha generado un intenso debate en redes sociales y en la opinión pública mexicana: algunos aplauden el valor del chofer y lo ven como un símbolo de defensa ciudadana ante la ola de inseguridad, mientras que otros cuestionan si se cruzó la delgada línea entre defenderse y tomarse la justicia por la mano.

Hasta el momento, las autoridades locales no han confirmado si el repartidor enfrentará cargos, aunque se espera que el caso sea investigado bajo la figura de legítima defensa o exceso de esta. En México, como en Costa Rica, la ley establece límites muy claros sobre el uso proporcional de la fuerza ante una amenaza.

El contexto de una ciudad agotada

Guadalajara, como muchas ciudades latinoamericanas, atraviesa una crisis de seguridad. El aumento de robos a mano armada y asaltos a repartidores y comerciantes ha generado un clima de miedo y frustración entre la población trabajadora. En ese contexto, no sorprende que algunos estén dispuestos a responder por cuenta propia.

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