La Asociación Deportiva Municipal Turrialba encendió las alarmas el pasado 13 de febrero del 2024, cuando su presidente, Rolando Pereira, envió una notificación formal a la administración de la Liga de Ascenso. En el documento, expuso que varios futbolistas del equipo habían sido contactados días antes por un sujeto de apellido Alpízar, quien les ofreció hasta $1.000 con la intención de influir en el resultado del partido contra Santa Ana. Ese juego, que Turrialba terminaría perdiendo por un abrumador 8-0, quedó entonces bajo la sombra de la sospecha.
Los intentos de manipulación no quedaron solo en palabras. Pereira entregó capturas de pantalla y registros de llamadas desde la aplicación WhatsApp que mostraban con claridad los contactos realizados el 9 de febrero, a las 4:52 p.m. Dos jugadores presentaron las pruebas voluntariamente.
Evidencias ignoradas: una segunda denuncia sin eco
Lo más preocupante del caso es que esta no fue la primera advertencia. Según consta en el acta NA-08-2024-2025 de la Asamblea General Ordinaria de la Liga de Ascenso, ya el 26 de septiembre del 2024, el presidente turrialbeño había advertido a los demás dirigentes sobre la existencia de ofrecimientos económicos para arreglar partidos.
En esa oportunidad, Pereira fue enfático: “Nosotros en Turrialba en los partidos del campeonato pasado tuvimos jugadores que recibieron sus dineros. Estoy casi seguro”. La preocupación fue tal que decidieron separar a cinco futbolistas cuyos comportamientos dentro del campo sugerían haber aceptado sobornos.
Testimonios que revelan el alcance del problema
Durante la misma asamblea, otros presidentes se unieron a la preocupación de Pereira. Freddy Campos, representante de Uruguay de Coronado, aseguró haber denunciado un caso similar ocurrido en Golfito, lo que incluso le provocó recibir amenazas. “Es muy preocupante. Las personas que denuncian terminan siendo señaladas”, afirmó.
El fiscal de la Liga de Ascenso y exjugador, Félix Montoya, reconoció la existencia de estas mafias organizadas. Afirmó que él mismo ha sido víctima de intimidaciones: “Es una mafia grande que involucra niveles más peligrosos. El amaño existe, va a seguir existiendo y es muy difícil de erradicar”, declaró en esa sesión.
Falta de respuesta institucional: ¿desconocimiento o negligencia?
A pesar de que las advertencias se presentaron con pruebas claras y se expusieron públicamente ante la Liga de Ascenso, ninguna de las dos denuncias fue remitida al órgano competente: la Jefatura de Integridad de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol).
El presidente de la Liga de Ascenso, Sergio Hidalgo, afirmó que la entidad no tiene potestad para iniciar procesos, pues el protocolo FIFA desde el 2015 estipula que las denuncias deben dirigirse directamente al Jefe de Integridad. “No hubo omisión, simplemente no somos la instancia para actuar”, indicó.
Sin embargo, la contradicción es evidente. El 26 de septiembre del 2024, en presencia de todos los presidentes de clubes, se compartieron pruebas que pudieron haberse canalizado formalmente. Pereira, por su parte, reveló que luego de ambas alertas no recibió ningún tipo de respuesta, ni siquiera una solicitud de ampliación de la información.
El caso más reciente: reunión con supuestos inversionistas
Como si lo anterior no bastara, en febrero del 2025 se conoció una nueva denuncia: ocho jugadores habrían sido citados a una reunión el día 10 de ese mes en la nueva casa club de Turrialba. Allí, según información recogida por La Nación, se les ofrecieron $300 e incentivos adicionales para perder un partido contra Cariari.
El informe del oficial de Integridad de la FIFA sobre este caso aún está en curso, pero lo cierto es que evidencia una continuidad preocupante: las estructuras que buscan alterar los resultados en la Liga de Ascenso siguen activas y operando con aparente impunidad.
¿Y ahora qué?
La Federación Costarricense de Fútbol respondió a CRHoy que mantiene en trámite varias consultas relacionadas con este caso. Aseguran estar recabando información sobre si las denuncias previas fueron formalmente conocidas por sus instancias competentes. Mientras tanto, jugadores, dirigentes y hasta fiscales han advertido lo mismo: las mafias del amaño están operando y la falta de acción institucional puede convertirse en complicidad por omisión.
FUENTE CRHOY


