Lo que debía ser una escapada familiar para recargar energías se convirtió en una pesadilla sin respuestas. Beth Martin, una joven madre británica de 28 años, falleció de forma repentina durante un viaje a Estambul, Turquía, y su historia ha conmocionado a Europa y parte del mundo tras conocerse un detalle estremecedor: al repatriar su cuerpo, descubrieron que le faltaba el corazón.
Beth viajó con su esposo Luke y sus dos hijos pequeños —de cinco y ocho años— a finales de abril, en busca de unos días de descanso en tierras turcas. Sin embargo, apenas bajó del avión, comenzó a sentirse mal. Fue llevada a un hospital público, donde en lugar de mejorar, su estado empeoró con rapidez.
Según contó su esposo, hubo múltiples trabas para trasladarla a un centro médico privado, a pesar de que el seguro lo cubría. “Nos retrasaron, no cooperaban, no nos daban información”, relató. Cuarenta y ocho horas después, Beth fue declarada muerta.
Pero el calvario no terminó ahí. La amiga de Beth, Ellie Grey, quien viajó a Turquía para acompañar a la familia, denunció que las respuestas del hospital eran evasivas, y que los médicos mostraban nerviosismo al ser cuestionados. “Me dijeron: ‘¿Vas a demandar? Entonces firmá este papel’. Yo les respondí: ‘¿Y por qué tendría que demandar? ¿Qué están ocultando?’”, contó indignada.

El punto más escandaloso surgió al llegar el cuerpo al Reino Unido: durante la autopsia en suelo británico, se descubrió que le habían extraído el corazón sin justificación aparente. “Esto es inhumano. Se la llevaron, le quitaron algo vital sin permiso y encima nos querían apurar para enterrarla o cremarla”, denunció Ellie.
Además, cuestionó el relato médico sobre los intentos por salvarle la vida. “Dijeron que le hicieron reanimación cardiopulmonar durante 45 minutos. Pero cuando vi a Beth en la morgue, su cabello estaba peinado con trenzas perfectas. No concuerda con la brutalidad del procedimiento”, subrayó.
La familia ahora exige una investigación internacional y la intervención de las autoridades británicas y turcas para esclarecer lo sucedido. “Nos toca a nosotros asegurarnos de que esto no quede en el olvido. Beth merece justicia y respeto”, concluyó Ellie.
Este caso plantea serias dudas sobre los protocolos médicos en hospitales extranjeros y la vulnerabilidad de los turistas en situaciones de emergencia sanitaria. Por ahora, la incógnita sobre qué pasó exactamente con Beth Martin y quién decidió removerle el corazón sigue sin resolverse. La lucha de su familia apenas comienza.


