En medio del torbellino que envuelve a la Asociación Deportiva Guanacasteca y al Santos de Guápiles, el presidente de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol), Osael Maroto, dio declaraciones contundentes este jueves. Lejos de avivar la polémica, el jerarca recalcó que el camino debe ser el respeto a los procesos y reglamentos establecidos, sin favoritismos ni presiones externas.
Los roces recientes surgieron luego de que Guanacasteca elevara públicamente su voz contra Maroto, alegando falta de imparcialidad en el manejo del caso que afecta su estatus en la máxima categoría. La ADG no disimula su preocupación ante un eventual descenso administrativo, lo cual también salpica a Santos, otro club envuelto en dudas con su licencia.
Sin embargo, Maroto fue claro: “Hemos sido consistentes en nuestra postura. Mientras el caso esté en investigación, no podemos referirnos al fondo del asunto. Esto nos duele, pero debemos ser prudentes.”
El presidente de la Federación insistió en que será el Comité de Licencias, con base en los reglamentos, el que dictamine el futuro de los clubes involucrados. Recalcó que no le corresponde a él ni a otros jerarcas de la Fedefútbol intervenir o tomar decisiones por fuera del proceso institucional. “Hay toda una estructura creada precisamente para que estas decisiones se tomen con garantías para los clubes”, explicó.
¿Torneo reducido? Fedefútbol no lo define
Respecto a los rumores sobre un posible campeonato con solo 10 equipos, Maroto no se dejó llevar por la presión mediática o emocional. Su respuesta fue categórica: “Lo que apoyo es que se cumpla el reglamento. Si hay 10, 12 o 14 equipos, eso lo define Unafut, pero nosotros velamos porque se respete la normativa.”
El tema ha tomado fuerza ante la incertidumbre sobre si ADG y Santos podrán o no mantener su espacio en primera división. Si se les revocara la licencia, automáticamente el torneo perdería a dos equipos, y eso implicaría ajustes estructurales urgentes para la próxima temporada.
Un caso que marcará precedentes
La situación genera muchas lecturas: por un lado, refleja la importancia de que todos los clubes mantengan en orden sus requisitos administrativos; por el otro, plantea una discusión sobre el alcance y los límites del poder federativo y de Unafut en la organización del campeonato nacional.
Maroto lo sabe, y por eso no se adelanta. Prefiere mantener la postura institucional: prudencia, respeto al debido proceso y cero decisiones improvisadas.
Así las cosas, mientras los clubes esperan un fallo que defina su destino, la pelota está en la cancha del Comité de Licencias y el Departamento de Apelaciones. La Fedefútbol, al menos de momento, solo observa y garantiza que el partido se juegue según las reglas del juego.


