Lo que al principio parecía un resfriado común terminó por dejar a Pablo Rodríguez postrado en cama, completamente debilitado y sin fuerzas. El actor y expresentador del programa Buen Día compartió con sus seguidores que recientemente vivió uno de los episodios de salud más duros de su vida, y no en San José, sino desde Nosara, Guanacaste, donde actualmente reside.
Rodríguez, conocido por su actitud positiva y su físico trabajado, se encuentra ahora emprendiendo un negocio de venta de pollo cerca de la playa. Sin embargo, hace unos días su cuerpo empezó a darle señales de alerta. “Estaba tan mal que no me podía ni levantar de la cama, algo no estaba bien”, confesó.
Ante la persistencia de los síntomas —fiebre, dolor de cuerpo y un agotamiento extremo— y tras ver que los medicamentos no surtían efecto, decidió acudir a un laboratorio. Fue entonces cuando recibió un balde de agua fría: los análisis confirmaron que tenía dengue, pero eso no era todo. También presentaba signos compatibles con influenza, lo cual explicaba por qué su estado era tan grave.
“Me diagnosticaron con los dos virus. Por eso yo decía: esto no es normal. Una gripe no me deja así de destruido tres días seguidos”, comentó el actor en sus redes sociales, donde también aprovechó para agradecer a quienes le han escrito mensajes de apoyo y pronta recuperación.
Este episodio resalta los riesgos actuales de salud que enfrenta el país, especialmente en zonas costeras como Guanacaste, donde el dengue ha mantenido un repunte debido a la proliferación de zancudos en temporada lluviosa. La influenza, por su parte, también ha afectado a miles de personas este año, causando síntomas que muchas veces se confunden con los de un simple resfrío.
Rodríguez se mantiene en reposo y a la espera de una pronta mejoría. Mientras tanto, su historia sirve como advertencia para no subestimar ningún síntoma. Como él mismo expresó: “Hay que escuchar al cuerpo, uno nunca sabe cuándo lo que parece algo leve se puede complicar”.


