Cuando el reloj marcaba las 6:15 de la tarde este martes, el cielo costarricense se convirtió en un auténtico espectáculo natural. En lugar del típico oscurecer que suele cubrir el país a esa hora, el sol se aferró al horizonte, tiñendo el firmamento con una gama impresionante de colores que iba desde el dorado encendido hasta un suave rosado pastel.
Vecinos de distintas zonas del país no tardaron en compartir fotos y videos del fenómeno, asombrados ante la belleza del atardecer, que pareció extenderse más de lo habitual. “Siempre a esta hora ya está oscuro, pero hoy el cielo se quedó vestido de fuego”, comentó una vecina desde San Ramón.


Este tipo de escenas, aunque poco frecuentes, ocurren gracias a ciertas condiciones atmosféricas ideales: poca nubosidad en el sector occidental, la presencia de partículas en el aire y una inclinación solar que genera una refracción más prolongada de la luz.
El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) no reportó ninguna condición especial que justificara el fenómeno, lo que lo hace aún más sorprendente para muchos costarricenses acostumbrados a que el día cierre temprano, sobre todo en época lluviosa.
Lo cierto es que este atardecer dejó en evidencia algo que a veces se nos olvida en medio del ajetreo diario: Costa Rica es un país donde la naturaleza siempre tiene algo nuevo que ofrecer.


