El golpe dado este martes por el OIJ a una organización dedicada al lavado de dinero dejó al descubierto una vida de lujos y excesos: vehículos de alta gama, millones de colones y dólares en efectivo, armas, droga, joyas y hasta cabezas de ganado formaban parte del emporio construido por esta red criminal.
Durante los 20 allanamientos ejecutados en diversas zonas del país, las autoridades decomisaron los siguientes bienes:
Resumen del decomiso:
- ₡22.178.000 en efectivo
- $211.824 dólares en efectivo
- 2,5 kilos de cocaína
- 1.074 gramos de marihuana
- 4 armas de fuego
- 8 computadoras portátiles
- 8 dispositivos electrónicos
- 19 teléfonos celulares
- 1 grabador de video
- 132 piezas de joyería
- 55 cabezas de ganado
- 12 vehículos de lujo (ver imágenes)
Vehículos decomisados: lujo sobre ruedas
Entre los automóviles confiscados destacan modelos de alto perfil que reflejan el poder económico de la red. Algunos de los vehículos que ahora forman parte del expediente judicial incluyen:
- Maserati Grecale color azul, un SUV italiano de alto rendimiento con detalles de lujo.
- BMW X5 gris oscuro, un SUV premium de gran potencia y tecnología avanzada.
- Ford Ranger Wildtrak 4×4 en color naranja, diseñada tanto para ciudad como para terrenos complejos.
- Toyota Prado TXL blanca, reconocida por su robustez y valor en el mercado nacional.
- Hyundai ix35, un SUV más compacto, común en uso familiar.
- Lexus RX 500h F Sport en color oscuro, con interiores en cuero beige: híbrido de alta gama.
- Toyota Hilux 4×4 blanca, popular por su resistencia y funcionalidad.
- Mitsubishi L200 gris, pick-up doble cabina reconocida por su fiabilidad.








Además, en una de las viviendas se detectaron vehículos en condiciones de lujo guardados en cocheras privadas, lo que refuerza el perfil de una organización que ocultaba sus actividades ilícitas detrás de una fachada de éxito económico.
Crimen organizado con estructura empresarial
Recordemos que esta red utilizó más de 20 sociedades anónimas, subastas ganaderas, canchas deportivas y negocios diversos para movilizar dinero en efectivo sin levantar sospechas. En tan solo un año lograron mover más de ₡3.000 millones, según confirmó el director del OIJ, Randall Zúñiga.
A pesar del impacto del operativo, el propio Zúñiga lanzó una crítica contundente este martes: las propiedades allanadas, incluyendo la subasta ganadera, serán devueltas en depósito provisional a los mismos investigados, ya que el Estado costarricense no tiene la capacidad de mantener estos bienes incautados.
¿Un sistema que beneficia al crimen?
Esta situación vuelve a poner en la mesa el debate sobre la debilidad del sistema judicial costarricense en la administración de bienes decomisados. Mientras los procesos judiciales avanzan —a veces durante años— los criminales siguen lucrando con propiedades que deberían estar bajo control del Estado.


