En medio del escándalo judicial que rodea al exmagistrado Celso Gamboa Sánchez, ahora requerido por la DEA por presunto tráfico internacional de drogas, el presidente de la República, Rodrigo Chaves, salió públicamente a aclarar su posición y negar cualquier vínculo o relación con el exfuncionario.
Durante una declaración ante medios de comunicación, Chaves fue tajante:
“No conozco a Celso Gamboa, nunca he hablado con él y durante esta administración no ha visitado Casa Presidencial”.
Una aclaración que busca evitar especulaciones
El mandatario responde así a las especulaciones surgidas en redes sociales y algunos sectores políticos, donde se ha intentado establecer conexiones entre Gamboa y diversas figuras del poder. Con esta afirmación, Chaves marca un límite claro y se desliga de cualquier cercanía con quien fue viceministro de Seguridad y magistrado de la Corte Suprema de Justicia.
La postura del presidente busca también reforzar el mensaje de que el Ejecutivo no intervendrá ni interferirá en los procesos judiciales en curso, que involucran no solo a Gamboa, sino también a otros costarricenses solicitados en extradición por las autoridades de los Estados Unidos.
Contexto del caso
Celso Gamboa fue capturado por el OIJ a inicios de esta semana junto a Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”. Ambos enfrentan una solicitud de extradición por parte de una corte federal en Dallas, Texas, por su presunta participación en una red de tráfico internacional de cocaína que operaba desde Costa Rica hacia Norteamérica y Europa.
Además de los cargos, nuevas pruebas, grabaciones y testimonios de testigos extraditados en 2024 lo vinculan con el cobro de comisiones, asesorías ilegales y el uso de influencias dentro del aparato estatal costarricense para facilitar operaciones del crimen organizado.
Una figura que divide opiniones
Aunque Gamboa fue designado como viceministro de Seguridad durante la administración de Laura Chinchilla y luego promovido a ministro por Luis Guillermo Solís, su caída ha sido estrepitosa. Las investigaciones en su contra —que incluyen vínculos con la red “Turesky”— han generado una reacción en cadena en el ámbito político y judicial.
Por su parte, el presidente Chaves optó por la cautela y tomó distancia públicamente, en un intento por blindar su administración de cualquier señalamiento indirecto en el caso.
La pregunta que queda
A medida que avanza el proceso judicial, y con una solicitud de extradición en firme, muchos se preguntan hasta qué punto se extenderán las ramificaciones del caso Gamboa y si podrían salir a la luz otros nombres o relaciones de poder.
Lo cierto es que, por ahora, el presidente ya cerró la puerta a cualquier conexión personal o institucional con el exmagistrado, dejando el asunto en manos del Poder Judicial y de la justicia estadounidense.


