El boxeador costarricense David “Medallita” Jiménez emprenderá un largo viaje de más de 14.000 kilómetros para protagonizar una nueva pelea clave en su carrera profesional. El combate está programado para el domingo 20 de julio, en la ciudad de Bishkek, capital de Kirguistán, en Asia Central, y será frente al mexicano Kenbun Torres, un oponente experimentado con fuerte presencia en el circuito asiático.
Este enfrentamiento, promovido por el reconocido empresario japonés Koki Kameda, será en la división supermosca (115 libras) y está avalado por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) como una pelea clasificatoria que acercaría al ganador a disputar el cinturón mandatorio de la categoría.
Un rival con experiencia internacional: ¿quién es Kenbun Torres?
Nacido en Guanajuato, México, Kenbun Torres ha construido la mayor parte de su carrera boxística en Osaka, Japón, país donde ha ganado notoriedad por su estilo ofensivo. Actualmente está clasificado como el número 10 del mundo en el ranking de la AMB, con un récord de 15 victorias (10 de ellas por nocaut) y 5 derrotas.
Torres, de 37 años, representa una prueba exigente para el costarricense. Su combinación de veteranía y potencia en el ring lo convierte en un rival de cuidado, especialmente en una pelea donde está en juego mucho más que el resultado inmediato.
Un viaje desafiante con mirada en el título mundial
Para llegar a Bishkek, “Medallita” deberá enfrentar aproximadamente 17 horas de vuelo y una diferencia horaria de 12 horas, lo que implica una preparación estratégica para minimizar el impacto del cambio de huso horario. Este tipo de condiciones suelen ser determinantes en el rendimiento de un atleta de alto nivel, razón por la cual el equipo de Jiménez ya trabaja en un plan de adaptación progresiva.
El premio es importante: una victoria lo dejaría en posición de retar al campeón Fernando “El Pumita” Martínez, actual monarca regular de la división y miembro del equipo del legendario Marcos “El Chino” Maidana.
Jiménez y su proyección global
David Jiménez continúa consolidándose como una de las figuras más destacadas del boxeo centroamericano. Con este combate internacional, reafirma su ambición de disputar un título mundial en 2024 o 2025, y al mismo tiempo, sigue llevando la bandera de Costa Rica a los cuadriláteros más exigentes del planeta.


