El crédito habitacional apenas avanzó 0,69% desde 2023
El acceso a créditos para la compra de vivienda en Costa Rica atraviesa uno de sus momentos más lentos en la última década. Según un informe reciente del Centro de Estudios del Negocio Financiero e Inmobiliario (CENFI), el saldo total de préstamos para vivienda alcanzó ¢7 billones a marzo de 2025, lo que representa un aumento de apenas 0,69% en los últimos dos años.
Este crecimiento marginal no se debe a una falta de disposición por parte de las entidades bancarias, sino a una razón más estructural: la escasez de proyectos habitacionales asequibles en el Gran Área Metropolitana (GAM).
Vivienda fuera del alcance para la mayoría
El mercado excluye a familias con ingresos medios y bajos
Melizandro Quirós, director ejecutivo del CENFI, lo resume con claridad:
“No es que los bancos no estén dispuestos a prestar, es que el producto disponible ya no es accesible para la mayoría”.
Los datos respaldan esa afirmación. En el rango de viviendas con un precio inferior a los $90.000 (alrededor de ¢45 millones) —que representan la línea divisoria entre lo asequible y lo excluyente— la oferta se ha desplomado. Este segmento, dirigido a familias con ingresos mensuales iguales o inferiores a ¢850.000, ha quedado prácticamente desierto.
La caída de la vivienda social
Se reducen los proyectos de bajo costo y menor metraje
Durante el año 2024, la construcción de viviendas de interés social —unidades de menos de 40 m²— registró una disminución de 288 unidades a escala nacional. Incluso en el rango de 40 a 70 m², los precios se ubican entre ¢35 millones y ¢45 millones, lo cual limita el acceso a las familias de ingresos bajos y medios.
Este tipo de vivienda está pensada para los sectores que ocupan del primer al tercer decil de ingreso:
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Primer decil: ¢258.000 mensuales
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Segundo decil: ¢522.000
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Tercer decil: ¢834.000
Pero con esos niveles de ingreso, los requisitos bancarios y los precios actuales del mercado hacen inviable cualquier posibilidad real de financiamiento para estos grupos.
Solo los más ricos califican
Los créditos están al alcance de quienes ganan más de ¢1,3 millones
La situación actual ha dejado el crédito hipotecario reservado para los dos deciles más altos, es decir, para quienes perciben más de ¢1,3 millones mensuales. La combinación entre el encarecimiento del suelo en zonas urbanas, las condiciones de los proyectos disponibles y los requisitos de los bancos, excluye automáticamente a la mayoría de la población.


