El papa Francisco, en una emotiva reunión este sábado 6 de febrero, destacó la posibilidad de construir la fraternidad en el mundo a través del diálogo, subrayando la importancia de derribar las barreras de la enemistad. Durante el encuentro con unos 8.000 voluntarios de la Cruz Roja en el Aula Pablo VI, el pontífice elogió el compromiso de la organización, destacando que su labor es una prueba palpable de que la fraternidad es alcanzable.
En un discurso cargado de esperanza, el Papa resaltó que colocar a la persona en el centro de las acciones permite el diálogo y el trabajo conjunto por el bien común, superando las divisiones y derribando los muros de la hostilidad y el egoísmo. Agradeció el invaluable servicio de la Cruz Roja en zonas afectadas por conflictos armados y desastres naturales, así como su apoyo a los inmigrantes, reiterando que su presencia es una manifestación concreta de solidaridad y amor fraternal.
Francisco recordó con preocupación la difícil situación de los niños afectados por la guerra, señalando que muchos de ellos han perdido la capacidad de sonreír, lo cual es lamentable para cualquier niño. Enfatizó la importancia de reconocer el valor supremo de la vida y la necesidad de proteger a los más vulnerables, especialmente a los niños.
El pontífice argentino instó a globalizar la solidaridad, promoviendo normas que garanticen los derechos humanos en todos los contextos y fomentando una cultura del encuentro entre las personas. A pesar de algunos problemas respiratorios causados por una gripe reciente, el Papa leyó su discurso con determinación, mostrando su profundo compromiso con las causas humanitarias y sociales.
En un gesto de cercanía, el Papa Francisco saludó a los voluntarios desde su silla de ruedas, demostrando su aprecio por su invaluable labor y su compromiso con los principios de humanidad y solidaridad que representan.


