Un banano expuesto en un museo de Corea del Sur y que estaba valorizado en 120 mil dólares fue consumido por un estudiante universitario en el lugar.
La «obra» era del artista Maurizio Cattelan, quien ha tenido que ver cómo el joven se devoraba su expresión por una razón muy específica: tenía hambre. Así se consumó el acto. Noh Huyn-soo es el nombre del estudiante que ha hecho noticia en todo el mundo.
El joven fue grabado mientras se dirigía al lugar, procede a retirar la cinta con la que se sostenía el banano a la pared y luego se lo come delante de asistentes a la exposición, quienes no lograban entender la decisión.
Lo más anecdótico es que, tras comer la fruta, el estudiante pega la cáscara con la misma cinta a la pared.
Cuando el museo le preguntó a Noh por qué comió el banano, respondió que tenía hambre después de saltarse el desayuno, según el Korea Herald. Más tarde le dijo a la emisora KBS que pensó que «dañar una obra de arte moderno también podría interpretarse como una obra de arte» y que se le ocurrió la idea de volver a colocar la cáscara como «una broma».
«Pensé que sería interesante… ¿no está grabado allí para comerlo?», señaló.


