Primero fue Nasser Al-Khelaïfi, luego Donnarumma y Neymar. Tras la dolorsa eliminación del PSG a manos del Real Madrid de la Champions League, tanto el presidente como los futbolistas no soportaron una nueva derrota e hicieron de las suyas. El primero bajó a los vestuarios gritando y golpeando todo lo que veía mientras buscaba a los árbitros para incriminarles una jugada en particular. Los otros dos casi se van a los golpes.
De acuerdo a la información internacional, el plantel tuvo que separar al brasileño y al italiano, quienes se recriminaron dentro del vestuario luego del pitazo final del árbitro.
El diario Marca señaló que todo empezó cuando Neymar acusó al portero por su fallo en el segundo tiempo que terminó en gol de Karim Benzema. El ‘Gato’ presionó al italiano, quien realizó un pase defectuoso y se la cedió a Vinicius, que aprovechó en devolvérselo a su compañero para que colocase el empate momentáneo.
El guardameta no se quedó y atrás y le recordó “al brasileño que el segundo gol del Madrid nace de una pérdida suya”. Como era de esperarse, los ánimos se fueron calentando dentro del vestuario hasta el punto que ambos estuvieron a punto de irse a las manos y tuvieron que ser separados por los compañeros que estaban en ese lugar.


